ELEMENTOS DE ÉTICA

ELEMENTOS DE ÉTICA
EL MAGO

martes, 28 de septiembre de 2010

PEDAGOGÍA DE LA ÉTICA

FUNDACIÓN UNIVERSITARIA 'JUAN DE CASTELLANOS' TUNJA

GUÍA MATRIZ- PEDAGOGÍA DE LA ÉTICA

IDENTIFICACIÓN DE LA ASIGNATURA – GUIA DIDACTICA
PEDAGOGÍA DE LA ÉTICA 
Facultad de Educación, Humanidades, Filosofía y Artes
Programa:
LICENCIATURA EN CIENCIAS RELIGIOSAS Y ÉTICA


Código:

Plan:

Asignatura/módulo:
PEDAGOGÍA DE LA ÉTICA
Código:

Semestre al cual pertenece la asignatura/módulo:
Periodo académico:
Segundo semestre del 2010___

APOYO TUTORIAL
Nombre Docente
Información de Contacto
FÉLIX MARÍA SUÁREZ LAGOS
E:Mail: fmsuarezl@hotmail.com ó famsuarez2@gmail.com
Tel. Celular: 3003900313 - 3202246221

PERFIL PROFESIONAL
Apreciad@ estudiante:
La siguiente guía nos ayudará a comprender y a elaborar un Diagnóstico de lo Ético, basados en las consultas que realicemos de la realidad tanto Nacional, Institucional, Local e Internacional, para facilitar el diseño de cómo realizar una consulta pedagógica, basados en los principios y fundamentos de una investigación cualquiera, con los lineamientos trazados desde las pautas para realizar un verdadero diagnóstico ético.
Generar nuevos saberes acerca de ética y Moral y transferirlos a la acción pedagógica cotidiana y el empleo de los modelos éticos para la Pedagogía de los Valores


OBJETIVOS

* Analizar las características de la educación Ética en el mundo de hoy
* Establecer relaciones entre la formación pedagogía, didáctica, Ética, Moral y el empleo de los valores humanos.
* Identificar los elementos de ética y moral; plantear alternativas para dinamizar el trabajo en el aula y fuera de ella.
* Identificar y aplicar los principios éticos en la acción pedagógica y enseñanza de la ERE,
* Cambiar los imaginarios en el sistema educativo y los medios de comunicación.
* Verificar que la escuela es el mejor medio para mejorar las opciones de aprendizaje.
* Ver que en la historia ha habido momentos de análisis pedagógico estructurados.
* Analizar el PEI de una institución educativa desde los principios de Calidad y de excelencia.



PROPOSITO DE FORMACIÓN
Formule mínimo tres metas de aprendizaje para el área Ética y Pedagogía de la Ética y Cómo enseñar Valores. Recuerde que la meta lleva implícita el deseo de alcanzar logros significativos y desarrollar competencias básicas y específicas que le permitirán un desempeño exitoso en la orientación de procesos de enseñanza y de aprendizaje.
Responda los interrogantes que se presentan a continuación y trate de proponer soluciones a los conflictos presentados sobre la temática respectiva.

¿Qué entiende usted por Ética profesional?
¿Cómo enseñar ética a las personas? (hijos, estudiantes, compañeros…, etc)
¿Qué se entiende por Valores?

En un cuadro sinóptico relaciones los valores que usted percibe en su familia haga una síntesis de los comportamientos que más influyen encasa y compárelos con los comportamientos que observa en los demás en el medio social donde vive.
Los Valores Éticos, Jerarquía de los Valores. Los Valores y Alteridad.

El documento guía para la aplicación de Pedagogía de la Ética, le permite indagar sobre: ¿Cómo enseñar Ética? ¿Qué son los valores y para qué sirven? ¿Qué se observa hoy con respecto al comportamiento humano? ¿Cuál es la mejor salida a los conflictos que se ofrecen a diario?, etc. O, ¿Tiene algo que ver la ética con la moral? ¿O todo los que se hace y deja de hacer es tomado como moral?

Lea con detenimiento el documento “Los Valores – El Reto de Hoy – y manifieste cómo debería ser implementada la ÉTICA en el actuar educativo hoy, si aparece la información (Medios masivos de la comunicación) como un reto, al que hay que tener cuidado y más aún sobre la manera de aplicar los conceptos emitidos en el mejor estar de cada ciudadano, para lograrlo hay que iniciar con la identidad de los valores humanos.

En su saber: Identificar los principios de la Pedagogía y Enseñanza de la Ética. Analizar los factores que inciden en los comportamientos de la persona humana en el contexto social educativo como fundamento ético pedagógico. Comparar los fundamentos de la Ética y su concurso en la pedagogía moderna.
En su saber hacer: Diseñar y aplicar estrategias de aprendizaje significativo en la construcción de conocimientos para la ERE y la aplicación de modelos Ético Pedagógicos y el empleo de los Valores (Axiología). Motivar el Desarrollo de técnicas que estimulen la Investigación como trabajo en equipo.
Comunicativas: Promover competencias lecto-escriturales, a partir del análisis de textos pedagógicos y didácticos. Generar hábitos de lectura comprensiva a través de la interpretación de textos y contextos éticos y religiosos.
Psicosocial: Estimular el trabajo en equipo y el intercambio dialogal en la construcción de propuestas y manifestación éticas. Asumir actitudes positivas hacia la orientación de procesos pedagógicos y didácticos de ética y Valores en la ERE

METODOLOGÍA
METODOLOGÍA
* El éxito del aprendizaje en el Sistema de Educación Abierta y a Distancia depende en gran medida de la actitud reflexiva y crítica con que se asuman los contenidos objetos de estudio. Para una mejor comprensión, el módulo exige un análisis individual, solución de actividades presentadas en este, el intercambio de ideas con compañeros y generación de propuestas que complementen y enriquezcan la labor del docente.
* A medida que usted se adentre en el tema, va descubriendo cómo la educación carece de elementos significativos en el desarrollo de procesos intelectuales y comunicativos, cómo se ha enfatizado en la memoria, dejando de lado el raciocinio, la criticidad, la creatividad (como un factor que tradicionalmente se ha venido impartiendo).
* Al estudiante no se le han dado las herramientas necesarias para que pueda construir el conocimiento ni la oportunidad de descubrir e incrementar sus habilidades y aptitudes. Es por ello que usted debe plantear, acciones que conlleven a la formación de procesos adecuados a las, necesidades e intereses de los estudiantes.
* Procure desarrollar, primero en forma particular, las actividades sugeridas y luego intercambie con sus compañeros las respuestas y conceptos, suscite polémica al rededor de los temas. Si aún persisten las dudas, precise las inquietudes para ser resueltas con el tutor de la Asignatura en los encuentros presenciales de acuerdo con el calendario propuesto o con la tutoría virtual.
* Elabore cuadros sinópticos, esquemas o mapas conceptuales que le permitan establecer relaciones y diferencias entre los conceptos básicos. Esto, además de facilitar la síntesis de los contenidos, le dará una visión de conjunto.
* Tenga en cuenta las Normas Técnicas ‘ICONTEC’ para la presentación de trabajos escritos, el diseño y elaboración de informes, Sea creativo, autoevalúese permanentemente y participe en el proceso de autoaprendizaje; trabaje en grupo e intercambie experiencias con respecto a sus logros y dificultades.


COMPETENCIAS GENERALES

Académica y científica.
* Generar nuevos saberes acerca de ética y Moral y transferirlos a la acción pedagógica cotidiana y el empleo de los modelos éticos para la Pedagogía de los Valores
Pedagógica.
* Reflexionar permanentemente sobre el rol del maestro de ética y ERE para encontrar nuevas formas de diálogo y políticas de comportamiento adecuado del saber y el saber hacer en la escuela.
* Tendencias Actuales de evaluación
* ¿Cómo evaluar en el área de Ética y Valores?
Investigativa.
* Indagar acerca de la validez de las estrategias pedagógicas y didácticas y la utilización de la ética y la Moral empleada en la orientación de los procesos de aprendizaje de la ERE.
* Identificar situaciones problemáticas alrededor de la enseñanza de la ética y la Ere y plantear alternativas innovadoras para superarlas.

EVALUACIÓN
Formación Integral
Para lograr corresponder con los fines propios de la Formación Integral, se propone evaluar:
* Participación en actividades grupales.
* Desarrollo de actividades individuales.
* Desarrollo del Proyecto de Aprendizaje.
* Retroalimentación entre compañeros de grupo.
* Retroalimentación dada por el tutor al proceso de desempeño del estudiante.

En el proceso evaluativo se tienen en cuenta los siguientes criterios:
* Dominio de conceptos fundamentales alrededor de Ética y Moral
* Claridad de síntesis en los conceptos.
* Pertinencia de las estrategias elegidas para orientar procesos de enseñanza y aprendizaje de la ERE (Educación Religiosa escolar) y de ética General.
* Creatividad en los diseños y manifestación de inquietudes comporta mentales en el ser como persona (persona Integral).
* Empleo de técnicas en la presentación de trabajos escritos, (Normas ICONTEC).

FUENTES DE INFORMACIÓN SUGERIDAS

Se recomiendan dos fuentes de información primordialmente.
Texto guía: LOS VALORES EL RETO DE HOY
Autores: CARRILLO BECERRA Aurelio y ÁLVAREZ C. Pedro de J.
Editorial: MESA REDONDA - Magisterio
Año: 1996
ISBN: 958-20-0430-4
Documento de apoyo: SUÁREZ LAGOS Félix María – Tutor. FORMACIÓN Y PEDAGOGÍA DE LA ÉTICA. Resumen realizado para responder a las preguntas planteadas en la presentación del syllabus. F. U. J de C. Tunja 2010.
HACIA UNA REFLEXIÓN ÉTICA N LA UNIVERSIDAD
Autores: ALARCÓN N. Rodolfo H. y BERNAL G. Manuel José
Editorial: Centro de Investigaciones para el Desarrollo CIPADE. Uiboyacá
Año: 2003
ISBN: 958-97260-9-7

DOCUMENTOS DE APOYO:
CHICA Carlos Alberto. CAMBIAR LOS IMAGINARIOS: Sistema Educativo y Medios de Comunicación. Edificio Naciones Unidas, Bogotá D.C. Disponible En: www.carlos.chic@undp.org
2. MEDINA. Jorge. Pedagogía de los Valores – Una didáctica de los Valores: Dignidad Humana, Criterio y Justicia según algunos autores clásicos. Disponible en C. D.
3. ARANA ERCILLA. Martha, y BATISTA TEJADA. Nuris. La Educación en Valores: Una propuesta pedagógica para la formación profesional. ISPAJAE- CUBA. Disponible en C. D.
4. HERNÁDEZ FLEITAS. Aldo. La Pedagogía de los valores en el Proceso Docente Educativo. Universidad de Ciego de Avila – Cuba. www.mongrafias,com Disponible En: www.msc_aldo_hernandez_fleitas
5. ABADÍA ANDRADE Adriana Patricia. La ética y la Moral en la Pedagogía.
6. SERRANO. Jesús y otros. Educación contra la Corrupción - Eliminando la Corrupción desde la Educación. Disponible En: http://for.eticahoy.com 2006
7. OSORIO V. Jorge. (Lic, en Historia, Mag. En Humanidades y Secretario Ejecutivo del Consejo de las Américas) Pedagogía y Ética en la construcción de la ciudadanía: La Formación en valores en la Educación comunitaria. Tomado de TIRADO MONTERO J. (S. I.). Disponible En: http://www.info.ccss.sa.cr/rescval/rv0018.htm Santiago de Chile. 2006

BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA.

1. AGUDELO, Humberto. Educación en los Valores. Ediciones Paulinas, Bogotá, 1997.
2. ALARCÓN, N. Rodolfo Hernando y BERNAL, G. Manuel José. “HACIA UNA REFLEXIÓN ÉTICA EN LA UNIVERSIDAD” CIPADE, Uniboyacá, Tunja, 2003.
3. ANTOLINEZ, C. Rafael y GAONA, P. Pío Fernando. Ética y Educación – Aportes a la polémica sobre los Valores. Ediciones Magisterio, Bogotá, 1999.
4. CARRILLO BECERRA. Aurelio y Otro. Los Valores el Reto de Hoy. Editorial: MESA REDONDA - Magisterio Bogotá D. C. Año: 1996. ISBN: 958-20-0430-4
5. CORTINA, Adela. Razón Comunicativa y Responsabilidad Solidaria, Sígueme, Bogotá, 1985.
6. ------------ El Mundo de los Valores – Ética Mínima y Educación. 2ª. Ed., el Búho, Bogota, 1998.
7. GATTI, Guido. Ética de las Profesiones Formativas. Ediciones San Pablo, Bogotá, 2001.
8. GONZÁLEZ, José Luis. Ética. El Búho, Bogotá, 1998. (Texto Guía)
9. HABERMAS, Jürgen. Escritos sobre Moralidad y Eticidad. Paidos, Buenos Aires, 1991.
10. SUÁREZ, M. Gabriel A. y RESTREPO, G. José Diego. Espacio Ético – De la Casa a la Escuela – Jiamini`s Gráficas, Bogotá, 2001.
11. VIDAL, Marciano. La estimativa Moral, Ediciones PPC. 1996NOTA: Además es bueno consultar la Bibliografía dada en el libro guía.

WEBGRAFÍA
Indagar en las Páginas WEB, acerca de ÉTICA GENERAL, allí encontrará muchas páginas que hablan sobre el particular, muestran incluso diapositivas y factores que inciden en el buen o mal comportamiento humano, como un arte para vivir bien.

www.carlos.chic@undp.org
www.msc_aldo_hernandez_fleitas
http://for.eticahoy.com
http://www.info.ccss.sa.cr/rescval/rv0018.htm

DESARROLLO DE UNIDADES
Desde el 14 de Agosto al 4 de Diciembre.
DESARROLLO DE UNIDADES

Para los foros ingresar a www.blog.pot

Analice críticamente el contenido temático del documento guía “LOS VALORES EL RETO DE HOY”. Cada una de las unidades presenta unas Actividades que deben ser resueltas por el estudiante en forma autónoma, por consiguiente se requiere que lea con cuidado los contenidos del texto guía y conteste acertadamente cada uno de los interrogantes presentados en las unidades respectivas.

CAPÍTULOS I y II
Diagnóstico de lo Ético
Fundamentos del área de Ética y Valores Humanos

CAPÍTULOS 3 y 4
Indicadores de Logros
Modelos operativos dela Ética

CAPÌTULOS 5 y 6
Técnicas y Recursos
Ética y Evaluación

En tres momentos se logra apreciar el contenido de la materia PEDAGOGÍA DE LA ÉTICA, que nos presenta el libro guía “LOS VALORES-El Reto de Hoy-“ cuyos autores en un intento por incluir los valores en la enseñanza pedagógica tratan de dilucidar el problema de cómo enseñar ética y cómo aplicar los valores humanos en la enseñanza.
Después de haber leído el texto guía y los documentos anexos, es muy bueno consultar con los compañeros (socializar), traer inquietudes a los encuentros y favorecer el empleo de las NTIC’s, lo cual se refleja en el empleo de los blog-pot

Leer de manera rápida en el texto guía y comentar las lecturas anexas con sus compañeros en el Blog respectivo sus inquietudes y comentarios, que acudir al tutor, Participar en los foros programados. Acudir al E-mail fmsuarez2@gmail.com para la resolución de consultas y aspectos relacionados con la temática.

La dirección tutorial será los días Miércoles de 5:00 a 7:00 p.m. o por intermedio del correo electrónico arriba indicado.

Traer y presentar cuestionamientos, inquietudes y preguntas a cerca de los obstáculos encontrados en el documento guía o de la lectura que realice en los datos anexos, leer especialmente los documentos 1 a 3 anexos. (Tenga en cuenta la Bibliografía referenciada en este instructivo).

INFORME FINAL, presente un INFORME DE LECTURA (no menos de seis (6) hojas tamaño carta, donde plasme su opinión e inquietud a cerca de la lectura de los documentos 2 ò 3 (anexos)



AGENDA DE TRABAJO
ÉTICA PROFESIONA






Presentación del curso
Del 14 de agosto a 04 de Diciembre

Leer con detenimiento el documento guía para ampliar sus conocimientos sobre la Modelos Pedagógicos CÓMO ENSEÑAR ÉTICA? Mirar con cuidado lo que el texto guía manifiesta y realizar una comparación con los documentos anexos, son bastante útiles para el desarrollo de la temática.

Hacer uso adecuado del blog respectivo y comentar con sus compañeros la realización de la tarea propuesta; para solucionar las inquietudes que se presenten debe acudir al tutor a E-Mail: fmsuarez2@gmail.com, con el fin de ser solucionar sus inquietudes en la hora fijada los días Miércoles de 5:00 a 7:00 p.m.

Esta actividad se realizará mediante el uso del correo electrónico respectivo, del tutor y cada uno de los estudiantes.
UNIDADES
CONTENIDO
Semanas
Actividades
Entregas
PARTE
1
Capítulo 1 DIAGNÓSTICO D ELKO ÉTICO
Capítulo 2 FUNDAMENTACIÓN DEL ÁREA DEÉICA Y VALORES HUMANOS

Ver la realidad social actual (nacional, local, institucional)
Cómo diseñar la consulta y aplicación de la información adquirida.
El diagnóstico.
1 y 4

(29 de agosto al 11 de septiembre)
Autónoma

Responsable
Realizar la lectura y hacer una síntesis para presentarla en el encuentro presencial
Fundamentaciones Jurídicas, Antropológicas, psicológicas.
Actitudes pre convencional- Convencional y Pedagógica
5, 6 y 7

(12 de Septiembre a 02 de Octubre)
Colaborativa
Se organizaran grupos de estudio para los temas:
Enviar al correo electrónico del tutor sus sugerencias y problemas encontrados
PARTES
2
Capítulo 3. INDICADORES DE LOGROS
Capítulo 4. MODELOS OPERATIVOS EN ÉTICA

La autonomía
Indicadores de logros y ¿qué hacer con ellos?
8, 9
(04 a 16 de Octubre)
Autónoma y colaborativa.
Lectura del documento y apreciación del modelo Deontológico presentado.
Enviar inquietudes al correo electrónico del tutor. O traerlas al encuentro presencial
Ver los modelos operativos
10 y 11
(18 a 30 de octubre)
Investigativa
Observar otros modelos deontológicos
Entrar en www.blogger.com
y consultar las páginas web indicadas en la guía.
PARTE 3
Capítulo 5. TÉCNICAS Y RECURSOS
Capítulo 6. ÉTICA Y EVALUACIÓN

Las Dinámicas (integración, comunicación y Concientización)
Técnicas para formar (equipos, desarrollar temas)
Recusos
12, 13
(01 a 13 de noviembre)
Autónoma y colaborativa y preguntarse: ¿Qué son los valores morales?
Enviar el trabajo participar en el foro, Plataforma virtual
Tendencias d ela Evaluación
¿Cómo evaluar en el área de Ética?
Semana 14 a 16
(noviembre 15 a 04 de diciembre)
Autónoma, descriptiva y colaborativa
Presencial
Sustentar el informe de lectura.
Enviar el trabajo de deontología profesional del Educador y sustentarlo en la socialización respectiva.




OBSERVACIONES
Se recomienda hacer las lecturas indicadas y consultar las páginas WEB descritas, esto con el propósito de profundizar más sobre la temática Ética Profesional. Además lod documentos anexos a la presente guía

Autor(es) de la Guía:
Félix María Suárez Lagos, Magíster en Ciencias de la Educación, docente y tutor Fundación Universitaria Juan de Castellanos




Vo. Bo. ________________________________
Nombre y Cargo














DOCUMENTOS ANEXOS



DOCUMENTO No. 1


El siguiente modelo (resumen realizado por el Tutor) se ha preparado para responder a las preguntas planteadas en la Activación Cognitiva del cuadro No. 6 (Experiencias de Aprendizaje) y puede contribuir en el mejor desarrollo de un plan metodológico para la enseñanza de Ética. Es simplemente un modelo, no es un artículo, fue preparado por el Tutor y ojalá sirva al propósito correspondiente.


FORMACIÓN Y PEDAGOGÍA DE LA ÉTICA.

Una de las premisas de todo Proyecto Institucional, es y ha sido que se amplíe el conocimiento ético en todos los estamentos educativos, más precisamente hacer que se reoriente la ‘Cátedra de Ética’ dentro de estudiantes; para lo cual es conveniente redefinir algunas pautas implementadas para el desarrollo de la asignatura como tal, se han presentado múltiples falencias con que viven los estudiantes en el bachillerato, es necesario por consiguiente que desde la misma casa, la escuela, el colegio y la universidad se haga un mayor esfuerzo o por construir mejores personas, y hacer de los estudiantes; “MEJORES SERES HUMANOS” conviviendo en el amor; para hacer de ellos ‘Mejores Personas’, por consiguiente corresponde a la familia, a cada docente, profesor, maestro, director y tutor contribuir en el desarrollo personal de estos dando orientaciones y consejos adecuados y siendo guía dentro del contexto de la formación intelectual del estudiante.

Hacer de la ética, un campo de acción más integral e ir esquematizándola dentro del contexto de las Nuevas Tecnología TIC’S (Virtualidad), es así como en muchas partes se implementó la asignatura de Ética y de Humanidades, desde el mismo gobierno y se hizo como una estructura de conformación pedagógica que contribuye al mejoramiento de la cátedra y amplía los conocimientos sobre las materias que conforman un currículo en las profesiones, hoy se encuentran instituciones (ojalá la fueran todas) que aglutinan el pensar y por conocer los problemas, más álgidos, que se viven en la actualidad, y dentro de su Malla Curricular, incluyen la formación con un desarrollo humanístico más profundo, partiendo desde el seno de la familia, de la comunidad en nuestra patria colombiana y se proyecta hasta otros lugares lejanos donde se comprueba la necesidad sentida de la formación en valores éticos y morales y que se note la necesidad de una mejor pertenencia y pertinencia educativa.

Desde que el hombre se agrupó en sociedades tuvo la necesidad de desarrollar una serie de reglas que le permitieran regular su conducta frente a los otros miembros de la comunidad; los hombres no pueden vivir sin normas ni valores que fundamenten su vida; dicho de otra manera, la ética es una constante de la vida humana, sólo el hombre puede formarse una idea de un estado de cosas más deseable y poner luego los medios necesarios para llevarlo a la realidad. Si se prescinde del estudio y comprensión de este aspecto de la experiencia humana que es la ética, se tendrá una imagen bastante incompleta o fragmentaria del hombre y su cultura.

Es laudable recalcar que la ética nos iustra acerca del por qué de la conducta humana, así mismo los problemas que la ética aborda son aquellos que se suscitan todos los días, en la vida cotidiana, en la labor universitaria, en la actividad profesional, pues hemos de dar el paso de una ética de contenidos a una ética aplicada, pues muchos filósofos han expresado que la ética no es puramente teórica sino que desemboca en problemas prácticos relacionados con la situación concreta del hombre.

La Universidad y por ende la formación allí impartida, tiene una gran responsabilidad social, la cual implica no sólo un compromiso de formación en el conocimiento, sino también una formación para la convivencia social, y lo que es de mayor importancia, para el desarrollo de la autonomía en el obrar ético de la persona y por consiguiente del profesional, quien asumirá la reflexión en torno a los diferentes interrogantes que le plantea la sociedad.

En los últimos tiempos, la reflexión ética en torno a lo profesional ha crecido en cantidad y su calidad ha mejorado considerablemente; la fuerza de hechos sociales considerados negativos en la asunción de las diversas disciplinas o profesiones han denunciado una gran debilidad ética y ha exigido que pensadores de distintas procedencias y pertenencias se interesen por enseñar (orientar) al estudiante en una ética profesional o deontología; esto le permitirá una convivencia social que supere los principios egoístas, la corrupción pública y privada, el enriquecimiento ilícito, el abuso del poder, el engaño, la mentira, la infidelidad y en general, la frecuente irresponsabilidad en el actuar profesional.

De gran importancia para la Universidad como institución está el brindar una reflexión sólida en torno al ser y el quehacer de los profesionales que en el futuro llevarán la impronta de su Alma Mater y son el reflejo de los actos formativos dentro de la Universidad, estos actos a la luz de los diversos y profundos cambios y el reto que le impone a la sociedad le permitirán realizar mejor sus deberes con un principio altruista la búsqueda del bien común.

En medio de las crisis sociales por las cuales pasa la sociedad en los actuales tiempos, el actor social en proceso de formación universitaria y profesional, debe poseer una fundamentación adecuada que le permita establecer un juicio crítico acerca de la realidad que vive el mundo actual; la ética profesional entonces, tiene por objeto brindar las herramientas para que el profesional asuma un diálogo crítico y maduro frente a las circunstancias habituales y profesionales que en el transcurrir de la vida se van presentando.

Es imprescindible en el siglo XXI el adelantar una reflexión en torno al ser y al quehacer en cada una de las profesiones, pues es la convicción del óptimo ejercicio del profesional la que debe redundar en la conciencia de los gremios de las diversas disciplinas para ejecutar el servicio social, vértice de la profesión y punto focal de la deontología.

LA ÉTICA CIENCIA Y CUALIDAD PSICOSOCIOLOGICA

La ética interactúa con otras ciencias humanas que estudian, desde diversos ángulos, las relaciones y el comportamiento individual y social de los hombres y mujeres proporcionando datos y conclusiones que contribuyen a esclarecer el modelo especial de conducta humana denominado moral.

Los protagonistas morales son, prioritariamente, individuos concretos que cohesionan o dividen un grupo o colectivo . Sus actos morales sólo suceden en sus relaciones con los demás; sin embargo, presentan siempre un aspecto interno, psíquico, constituido por motivos, pulsiones, actividad de la conciencia o superego psicológico que traza, inhibiciones limitaciones, frustraciones, fines, objetivos, medios, para decidir entre diversas alternativas o formular juicios de aprobación o desaprobación, etc.. De ese aspecto psíquico, forma parte también la actividad subconsciente con las desviaciones de conducta.

Aunque el comportamiento moral responda –como veremos posteriormente en el escrito, a la necesidad social de regular las relaciones de los individuos en cierta dirección, la actividad moral es siempre vivida interna o íntimamente por el sujeto en un proceso interno a cuyo esclarecimiento contribuye poderosamente la estructura dinámica de la personalidad. Como ciencia de lo psíquico, la Psicología viene en auxilio de la ética al poner de manifiesto las pulsiones que rigen las motivaciones internas de la conducta del individuo, así como al mostrarnos la estructura aproximada de la personalidad ayudando a desvanecer mitos mágico – religiosos en los orígenes del acto humano que durante siglos confundieron la comprensión del comportamiento humano en lo bueno y en lo malo. Aporta asimismo su ayuda en examinar las conductas volitivas, la formación de hábitos, la génesis de la conciencia moral y de los juicios morales mediante la lógica de la razón. En pocas palabras, la Psicología presta una importante contribución a la ética al esclarecer las condiciones internas, del acto moral. Así, pues, en cuanto que los actos morales son actos de individuos concretos que los interiorizan de acuerdo con ciertas características psíquicas, la ética no puede prescindir de la ayuda de la Psicología, entendida no sólo en el sentido tradicional de ciencia de los psíquico, sino también como Psicología profunda, o de los factores subconscientes que escapan al control consciente de los individuos en condiciones normales.

La versión Psicológica de la conducta humana permite aproximarse a comprender las condiciones motivacionales de los actos de los individuos y, de este modo, contribuye a entender su dimensión moral. Problemas éticos como el de la responsabilidad en lo bueno y en lo malo no pueden abordarse al margen de los factores psíquicos que han invertido en el acto antecedentes de valor con respecto al cual el sujeto se considera con el peso moral de la culpabilidad o el cinismo de la inocencia. La Psicología, asimismo, con su análisis de las motivaciones o impulsos irresistibles, nos hace ver cuándo un acto humano escapa a una valoración o enjuiciamiento moral dadas sus características patológicas. Por todas estas razones, al estudiar el comportamiento moral, la ética no puede prescindir de los datos que brinda la Psicología y las conclusiones a que llega, ya que tiene las mismas características fácticas de las ciencias del comportamiento. Ahora bien, cuando se sobrestima este aspecto subjetivo de la conducta humana, es decir, el papel de los factores psíquicos, y se relega al olvido el aspecto objetivo, cognitivo y social del comportamiento humano, hasta el punto de hacer del subjetivismo la clave de la explicación de la conducta moral, se cae entonces en el psicologismo ético, es decir, en la tendencia a reducir lo moral a lo psíquico, y a considerar la ética como un simple capítulo de la Psicología. Sin embargo, aunque los actos morales tienen su correspondiente lado psíquico, la ética no se reduce en el comportamiento humano solamente a la Psicología.

La ética como ciencia universal necesariamente guarda relación con las ciencias que estudian las leyes que rigen el desarrollo y la estructura de las sociedades humanas. Entre estas ciencias heterónomas figuran la antropología social y la sociología. En ellas se estudia el comportamiento del hombre y la mujer como seres sociales en el marco de unas relaciones dadas; se estudian asimismo las estructuras en que se integran esas relaciones, así como las formas de organización y de relación de los individuos concretos en el seno de ellas. Esas relaciones, así como las instituciones y organizaciones sociales, no se dan al margen de los individuos, pero a las ciencias sociales les interesa, sobre todo, no el aspecto psíquico o subjetivo de la conducta humana –que es, como hemos señalado, una tarea de la Psicología-, sino las formas sociales en el marco de las cuales actúan los individuos que sustancialmente debe definirse como moral histórica.

Según Sánchez Vázquez (1999:33,34,35) el sujeto del comportamiento moral es el individuo concreto, pero en cuanto que éste es un ser social y forma parte, independiente del grado de conciencia que tenga de ello, de determinada estructura social y se inserta en un tejido de relaciones sociales, su modo de comportarse moralmente no puede tener un carácter meramente individual, sino social. Los individuos nacen en una sociedad dada, en la que rige una moral efectiva que no es la invención de cada individuo en particular, y que cada uno encuentra como un hecho objetivo social. Esa moral responde, como veremos más adelante, a necesidades y exigencias de la vida social. En virtud de esta relación entre moral y sociedad, la ética no puede prescindir del conocimiento objetivo de las estructuras sociales, de sus relaciones e instituciones, que le proporcionan las ciencias sociales y particularmente, la sociología como ciencia de la sociedad y de lo heterónomo.

Pero por importante que sea –y lo es en alto grado- el conocimiento de los factores sociales del comportamiento moral, éste no se reduce a una mera expresión de ellos, por otro lado, aunque los actos morales individuales se hallen condicionados socialmente, no se reducen a su forma social, colectiva e impersonal. Para que pueda escribirse propiamente del comportamiento moral de un individuo, es preciso que los factores sociales que influyen en él y lo condicionan sean vividos personalmente, o se tomen de testimonios pasen por su conciencia, o sean interiorizados, pues sólo así podremos hacerle responsable de su decisión y de su acción. Se requiere, en efecto, que el individuo, sin dejar de estar condicionado socialmente, disponga del necesario margen individual para poder decidir y actuar; sólo así podremos decir que se comporta moralmente. Por todas estas razones, llegamos a la conclusión de que el estudio de la conducta moral no puede agotarse en su aspecto social, y de que la ética no es reducible a la sociología. La reducción de los actos morales a hechos sociales, y la búsqueda de la clave de la explicación de los primeros en los segundos conduce al sociologismo ético, es decir, a la tendencia a convertir la ética en un capítulo de la sociología. Esta última aporta datos y conclusiones indispensables para el estudio del mundo moral, pero no puede remplazar a la ética.

Mientras que la sociología pretende estudiar la sociedad humana en general, sobre la base del análisis de las sociedades concretas, a la vez que investiga los factores y condiciones del cambio social, es decir, del paso de una formación social a otra, la antropología social estudia, sobre todo, las sociedades primitivas o desaparecidas, sin preocuparse de su inserción en un proceso histórico de cambio y secesión. Dentro del estudio de la conducta moral. Sus datos y conclusiones revisten gran importancia en el examen de los orígenes, fuente y naturaleza de la moral. Los antropólogos han logrado establecer correlaciones entre la estructura social de una comunidad, y el código moral que las rige, demostrando con ello que las normas que hoy, conforme a nuestro código moral actual, parecen en algunos casos inmorales –como la de no respetar la vida de los ancianos y de los prisioneros-, responden a cierto modo de vida social. Las conclusiones de los antropólogos constituyen una seria advertencia contra los intentos de los teóricos de la moral que, desconociendo la relación entre ésta y las condiciones concretas sociales, tratan de elevar el plano de lo absoluto determinados principios y normas que corresponden a una forma concreta de vida social. Y esta advertencia se legitima asimismo con el estudio –desdeñado casi siempre por la ética tradicional- de la historia de la moral como proceso de sucesión de unas morales efectivas por otras.
Según Descartes(1999:24) existe una diversidad de morales no sólo en el tiempo, sino en el espacio, y no sólo en las sociedades que se insertan en un proceso histórico definido, sino incluso en aquellas sociedades hoy desaparecidas que precedieron a las sociedades históricas como en nuestro caso “La Muisca”. La ética como teoría histórica de la moral ha de tener presente un comportamiento humano que varía y se diversifica en el tiempo.


Bibliografía:
Sánchez Vásquez, Adolfo. Ética. Crítica, Barcelona 1999.
Alarcón, Bernal. Hacia una reflexión Ética En La Universidad. Uniboyaca, 2003.


Trascripción y resumen realizados por: Félix María Suárez Lagos, Tutor de la Facultad de Ciencias de la Educación, Filosofía, Humanidades y Artes. Fundación Universitaria Juan de Castellanos.











DOCUMENTO No. 2


El siguiente resumen realizado por el Tutor sobre el capítulo (mónada) 5 del Libro -Hacia una Reflexión Ética en la Universidad- y puede contribuir en el mejor desarrollo de un plan metodológico para la enseñanza de Ética. Es simplemente un modelo, no es un artículo, fue preparado por el Tutor y ojalá sirva al propósito correspondiente.


LOS VALORES HUMANOS – AXIOLOGÍA

1. LOS VALORES ÉTICOS
La actividad ética como disciplina se presenta en cada ser humano desde niños y es una de las más importantes actividades del hombre; el sólo de haber realizado cualquier actividad y de sentirse satisfecho o no, se evidencia la existencia de una conducta moral; dicha actividad moral es un conjunto de operaciones mentales y espirituales que juzgan la conducta de la persona a través de los modelos de crecimiento humano, asumiendo que corresponden a una dimensión propia de la vida y consiste en valorar la rectitud de la conducta. En el transcurso de lo observado en el texto guía y en el documento actual, se ha venido hablando de ‘Valor’, por tanto la ética y la estética son dos campos de la filosofía y se determina en lo que se llama ‘Teoría de los Valores’. “El Valor” es difícil definirlo, pero se pueden dar definiciones como: Lo Bueno, Lo Justo, Lo Bello, Lo Sublime, lo Verdadero…etc. Que son perseguidos constantemente por el hombre y, siempre va en su búsqueda y en el mundo que lo rodea, siempre valoriza las cosas. Los valores en cuanto a directrices para la conducta, son los que dan a la vida humana, tanto social como individual su sentido y su finalidad. No se puede considerar a la vida humana realmente como tal, sin ideales y sin ninguna tabla de valores que la apoye. Explicar y justificar la vida implica recurrir siempre a la valoración, constantemente haciendo y formulando valoraciones.
Cabe hacer la pregunta: ¿Existen los Valores?, ¿Qué tipo de existencia tienen? ¿Cuál es su naturaleza?; estos no pertenecen a una existencia tangible, sino a un mundo aparte y autónomo (los valores no son, sino que valen). Se presenta una separación de los valores frente a la realidad natural y la realidad espiritual.

2. CORRIENTE SUBJETIVISTA Y OBJETIVISTA DE LOS VALORES.

Se trata de afirmar que los valores son resultado de las reacciones individuales y colectivas, el subjetivista siempre se pregunta ¿puede algo tener valor si alguien no lo ha percibido ni puede percibirlo? La evidencia es clara, No. El valor no tiene existencia sin no existe el sujeto, por eso su valoración real y potencial son elementos indispensables del valor. Es impensable que haya algo de valor, si no existiera el sujeto. Según el subjetivismo, los valores son meras creaciones de la mente y corresponden al nivel particular e individual. i, e: ‘el valor de un exquisito manjar, no está en el, sino en el paladar, que lo saborea y le confiere un valor determinado’. Esta corriente se apoya en los siguientes argumentos:
a. Discrepancia. Difícilmente se pueden poner de acuerdo a cerca de los problemas éticos y estéticos, religiosos, políticos, por cuanto en ellos siempre habrá conflictos y desacuerdos; hay discrepancia en valorar lo estético, o en la significación de un mensaje.
b. Constitución Biológica. Corresponden a la realidad peculiar y subjetiva. i. e: ¿Qué valor estético podría tener una pintura, para un ciego?
c. Interés. Es la disposición hacia algo muy particular. i, e: Análisis ético de la realidad política.
d. Historicidad de los Valores. Son de carácter concreto e histórico, por eso se dice que estos están condenados a quedarse en el sujeto; PROTÁGORAS, indicaba “El Hombre es la medida de todas las cosas. Por lo cual se puede afirmar que en la conducta del hombre, no es posible una valoración universal, ya que cada ser y grupo representan una estimativa de valores particulares. Con todo esto, se afirma que no existen valores: Absolutos, Universales, Obligatorios y Constantes; existen, pero son creaciones de idealismo ingenuos en la medida en que se piensa; en lo tempo – espacial sólo existen valores históricos que cambian y se trasmutan con valides relativa.

Entre el Subjetivismo y el Objetivismo se da un plano intermedio, en el que los valores surgen en la relación ‘Sujeto - Objeto’ que da origen a una cualidad empírica, la cual no se da en el vacío sino en una situación humana concreta, a lo que FRONDIZI (1998: 127), manifiesta en su libro ¿Qué son los valores? “…tendrá que ser el valor necesariamente objetivo subjetivo? ‘¿No estaremos ofuscados por el afán de reducir el todo a uno sus elementos constitutivos?

3. JERARQUÍA DE LOS VALORES.

La Jerarquía axiológica es también una situación compleja, no lineal; es una característica peculiar de los valores que estos impliquen un orden jerárquico, pues se hace evidente que existen unos valores superiores y otros de rango inferior. A la pregunta de si existen jerarquía objetiva de valores? Es un aspecto bastante complicado con relación a la axiología. A pesar de la complejidad de los valores, los filósofos han intentado proponer una tabla jerárquica de valores con validez objetiva, así:

a. Valores de la Persona (dignidad humana: corpóreo, psíquico y espiritual)
b. Valores Familiares. (Importancia de la familia, relaciones en el seno de la familia)
c. Valores Cívicos. (Soporte socio – político)
d. Valores Biológicos. (Comprenden el mundo natural, viéndolo no como centro sino como parte de un intrincado mundo de relaciones de las que es parte).
e. Valores Útiles. (Hacen referencia al mundo de lo cotidiano; lo cultural, educativo y el uso del tiempo libre, la economía, el trabajo, etc.)
f. Valores Estéticos. (Concepto de lo bello, y a la armonía con la naturaleza y el universo).
g. Valores Morales. (Referencia a la conducta clara y que se encamina hacia el bien común y la rectitud.)

Si los valores pueden ser conocidos, ¿Qué tipo de conocimiento es el que permite captar los valores? ¿Son de conocimiento intelectual, emocional o intuitivo? ¿Qué límites tiene este conocimiento? A estos interrogantes se responde de la siguiente manera: ‘Si los valores fueran captados por una operación intelectual, entonces estos serían conceptos u objetos ideales; si fueran objetos reales, serían captados por los sentidos. Ante estos se argumenta que un bien (donde está depositado el valor) puede ser captado sensiblemente, pero el valor NO. i, e: “puedo acercarme desde los sentidos a una rosa, estoy tocando el bien, pero no la belleza como valor”. La Razón, jamás captará los valores (KANT), quien reduce el valor de lo bueno a un principio formal. Los valores son aprehendidos mediante sentimientos emocionales, acceder al mundo de los valores, no se logra por medio de la percepción interior sino al conocimiento estimativo, intuitivo de lo valioso, fundado en el sentimiento y la preferencia.

Como Jerarquía de los Valores. Significa que los valores se presentan de acuerdo a una gradación, que plantean una serie de prioridades, en las que el hombre está llamado a elegir los valores superiores, (aún los inferiores) debido a las circunstancias del objeto de la estimación, como valor circunstancial. Los valores no existen por sí mismos, necesitan plasmarse en realidades concretas llamadas bienes (objetos donde se depositan las cualidades valiosas y estos son aspiraciones hacia los primeros (los valores); en nuestra las reflexiones morales se encuentran relegadas a las prioridades sociales y sólo son asumidas por pequeños grupos asociados a una creencia incompleta y aparente, para muchos, la moral es una carga inútil que solo cobra cierto sentido de interés o de temor, cuando aparece conectada a una crisis social y es cuando se lamenta la pérdida de los valores morales. Cuando se escuchan discursos (políticos y empresariales) existe un interés en el mantenimiento de la estabilidad del poder. i, e: “Acudir a la moral o a la ética (“moralizar las instituciones”, “tribunal o comité de ética”, “la moral del funcionario o empleado público”, etc.) demuestran con ello es evitar escándalos sobre la corrupción descarada de algunos ante la opinión pública, pero ello, no implementa la honestidad y la trasparencia en el manejo de la cosa pública. Hay que continuar reflexionando sobre los caminos certeros de justicia y de bondad para todos.

4. LOS VALORES Y LA ALTERIDAD.

La alteridad, significa ¿negación de la totalidad cerrada, por tanto, el hombre tiene mundo el animal no; el hombre construye su propio mundo como totalidad de sentido, fuera de el no existe sino el sinsentido. i, e: Para los griegos, el mundo era un mundo cerrado sobre sí mismo, donde la historia era la repetición y el destino estaba prefijado y la máxima perfección consistía en la contemplación. El mundo totalizante vive cerrado sobre su mismidad; la alteridad, es por tanto, ruptura con la mismidad, es aceptar la existencia de “lo otro” (como diferente, opuesto, contrario) frente a ‘lo mismo’. Es necesario, pues, encarar el tema de la alteridad como aspecto derivado de las posibilidades reales de vida en el mundo social, ya que sólo desde esta percepción se podrá hacer operativo el discurso a favor de la vida. Por consiguiente, se debe intervenir los esquemas anacrónicos (ideologías, economías, modos de vida, etc. Que basados en el tener han pisoteado la dignidad de la persona humana a punto de llegar a ser insensibles y ser cómplices con la destrucción y la muerte, que significan los niveles de miseria, hambre, violencia, discriminación, egoísmos, apatía, locura, que se viven y observan hoy en el planeta (cf. Texto Guía. Pág. 183 –185).

Actualmente, se vive en una sociedad donde la organización estatal y el manejo de la cosa pública, las reglas de juego político, sólo sirven para determinados intereses y a la consolidación de grupos poderosos que se han enquistado en el poder; por esta razón, no existe en política la verdadera alteridad.


Este documento nos acerca a la correspondencia y necesidad de un principio ético para cada aspecto, en este caso la sociedad civil, la autora Adela Cortina presenta este resumen de su trabajo como realidad social del comportamiento del hombre y en su documento ‘Mínimos Éticos’ explica y acerca al conocimiento y necesidad de mirar hacia un conocimiento más profundo de lo que es la ética y el ejercicio de conocer más sobre la aplicación correcta de la misma.







DOCUMENTO No. 3



El siguiente documento es un resumen realizado por el Tutor sobre el capítulo (mónada) 4 del Libro -HACIA UNA REFLEXIÓN ÉTICA EN LA UNIVERSIDAD- y puede contribuir en el mejor desarrollo de un plan metodológico para la enseñanza de Ética. Es simplemente un modelo, fue preparado por el Tutor y ojalá sirva al propósito correspondiente.


Unidad 4. Actitud y Comunicación como componentes éticos

1. ACTITUDES HUMANAS ORIGEN Y COMPORTAMIENTO.
El término ‘Actitud’ se define como una reacción afectiva- positiva o negativa- frente a un estímulo determinado; es decir: Son predisposiciones motivaciones dadas para responder de manera más o menos emocional a objetos, ideas o a las personas. ¿Son consideradas todas las predisposiciones como actitudes? No, no todas las predisposiciones son consideradas como actitudes, que muchas veces se pueden confundir con las motivaciones biosociales, como los conjuntos de hábitos o las motivaciones emocionales, así:

1. Es claro que las actitudes son aprendidas dentro de una dimensión heterónoma especialmente en el enfrentamiento con las prohibiciones; las actitudes pueden ser diferenciadas del instinto pulsional (motivaciones primarias, como el hambre, sed. La libido, thánatos) mas sin embrago, aparecen algunas preferencias clasificadas como actitudes desdobladas de lo autónomo.
2. Las actitudes tienden a permanecer estables con el tiempo (no cambian de un día para otro) es decir, son duraderas.
3. Las actitudes son dirigidas siempre a un objeto, persona o idea particular, tienden a dirigiesen hacia alguien o hacia algo.

Toda conducta humana se presenta bajo dos características (aspectos) importantes: La persona que se comporta y la situación ante la cual la persona se encuentra. Por tanto la persona puede tener actitudes fuertes y comportarse de modo contradictorio con respecto a esas mismas actitudes. i. e: Una encuesta por teléfono… Algunos psicólogos y educadores encuentran útil diferenciar entre las actitudes y las opiniones; ROSNOV Y ROBINSON (1977: 42) piensan que “…las opiniones como si se tratara de respuestas verbales que pueden ser directamente medidas, mientras que las actitudes, son construcciones hipotéticas que solamente pueden ser inferidas a través de la conducta. No obstante, en gran parte de la literatura estos dos términos son tomados como sinónimos”.
EL PREJUICIO: “Se define como una actitud emocional rígida hacia un grupo de personas. Los prejuicios, son actitudes, pero no todas las actitudes son prejuicios. Ambas suponen un juicio previo, pero los prejuicios pueden contener también juicios erróneos e inmorales hacia una persona en particular o hacia los miembros de un grupo humano.

2. ORIGEN DE LAS ACTITUDES SEGÚN VIDAL (1996).

VIDAL, Marciano (1996: 55, 74) sostiene que el desarrollo moral ha de ser pensado en función de las actitudes morales bajo los siguientes rangos:

a. Se aprenden y, por tanto, pueden modificarse,
b. Posee características conativas como cognoscitivas,
c. es una orientación moral perdurable,
d. predispone a obrar de determinada manera,
e. conduce ala acción abierta cuando se relaciones con un ente específico, al cual se refiere,
f. Se asocia invariablemente con un objeto socialmente específico.

Para PIAGET, J. (1971: 29) el origen de las actitudes se basa esencialmente en el desarrollo cognitivo del juicio moral como factor decisivo en cada etapa del desarrollo. Por consiguiente presenta los siguientes estadios:

a. Actitud cambiante de los niños ante las reglas de juego (Estadio de la regla matriz; estadio de la regla inmutable (impuesta por los mayores); estadio de la regla creada (consenso social).
b. La actitud cambiante de los niños ante las relaciones sociales (Estadio del respeto unilateral; Estadio de la Justicia igualitaria; estadio de la equidad.
a. La Secuencia de sistemas morales en el niño (Moralidad de coacción; Moralidad de cooperación).
(NOTA: A la letra A, B, C, le corresponden los factores indicados con minúsculas a, b, c, respectivamente)

A. HETERONOMÍA MORAL
B. FASE INTERMEDIA
C. AUTONOMÍA MORAL (Cooperación)

a. Presión moral del adulto.
b. El niño sólo debe obedecer reglas
c. Surge la autonomía , cuando el niño descubre que la veracidad es necesaria

a. Respeto base de la obligación y sentido del deber.
b. Se trata de un efecto de la inteligencia
c. La reciprocidad es un factor de autonomía y de cooperación

a. La obligación moral tiene su origen y fundamento en la voluntad del adulto
b. Sometido a la voluntad del adulto.
c. Hay moral autónoma cuando la conciencia es independiente de toda presión exterior

a. Las relaciones con sus padres son relaciones de presión
b. Surge un aparente autonomía de la conciencia, que es una mini autonomía.
c. Sin existir relación con los demás, no hay necesidad de moral

a. Tiene impulsos momentáneos de actos generosos y demostraciones afectivas
b. Hay siempre reglas que se imponen desde fuera, sin ser el producto de la propia conciencia
c. Toda relación con los demás conduce a la heteronomía

a. Nace la moral del bien, que se desarrolla al margen de la moral del DEBER SER.
b. ---
c. Sólo la reciprocidad engendra autonomía.


3. ORIGEN DE LAS ACTITUDES SEGÚN KOHLBERG (1973)

Para KOHLBERG (1973: 30), El modelo basado en el desarrollo del juicio moral se sitúa dentro de la corriente piagetiana; privilegia el papel del juicio en el desarrollo moral y propone un sistema de educación ética; basado en una serie de investigaciones en donde utiliza el método de respuestas a preguntas, para determinar el desarrollo del juicio moral, dice: “Juicio moral es un modo de evolución prescriptito de lo bueno y de lo recto; y el principio de justicia es el criterio universal y básico de la moralidad, y consiguientemente, el factor básico en el desarrollo del juicio moral”. Ha llegado a la siguiente conclusión: que el desarrollo moral se realiza en una secuencia de seis (6) estadios divididos en tres niveles, a través de los cuales el individuo consigue diferenciar e integrar un juicio moral y un mayor equilibrio psico – social
NIVELES
FUNDAMENTACIÓN JUICIO MORAL
ESTADIOS DEL DESARROLLO MORAL

I
Nivel Preconvencional.

El niño, responde a reglas culturales (lo bueno y lo malo); lo interpreta en términos de las consecuencias punitivas o hedonísticas de una acción aversiva (castigo); se le establecen reglas y el valor moral reside, en los acontecimientos, necesidades externos, casi – físicos, en acciones malas, más que en las personas y los criterios.
Estadio 1. La Orientación de castigo y Obediencia. Las consecuencias determinan su bondad o maldad en las acciones, no toma en cuenta el valor humano de estas consecuencias. Evita el castigo y obedece (valores en sí mismos - por respeto a lo moral)
Estadio 2. Orientación Instrumental y Relativista. Se refiere a la acción justa que satisface las necesidades de otros. Considera las relacione semanas en términos demarcado. Presenta actitudes de reciprocidad y de compartir en forma pragmática y física y no de lealtad y de justicia.

II
Nivel Convencional.

Respeta las expectativas de la familia sin tomar en cuenta las consecuencias inmediatas. Es una actitud de conformidad ante el orden social, de apoyo activo y de justificación del orden; se identifica con un grupo determinado. Su valor moral reside en la ejecución de un buen rol, en el mantenimiento del orden convencional y de aprobación social.
Estadio 3. La concordancia interpersonal o la orientación del ‘buen chico, buena chica’. La buena conducta es la que ayuda y gusta a los demás y es aprobada por ellos. Las imágenes son esteriotipo dados por la mayoría y se juzga según la intención.
Estadio 4. La orientación de la Ley y del Orden. Hay orientación hacia la autoridad, con respeto y reglas fijas en el mantenimiento del orden social. La conducta se da cuando cada uno cumple su deber, con respeto y sin diferencias.

III
Nivel Pos- Convencional Autónomo.

Se da un esfuerzo para definir valores y principios morales, que tengan validez y aplicación universales; es ir por encima de la autoridad de los gruidos o de las personas. El valor moral reside en la conformidad de él mismo, con criterios, derechos y deberes, que deben ser compartidos por todos.

Estadio 5. La orientación legalista del contrato Social. la acción correcta tiende a definirse en términos individuales y en criterios sociales legalmente aceptados; los valores y opiniones personales son reconocidos en términos del proceso del consenso democrático y/o Constitucional; lo justo y lo correcto son asuntos de opinión personales. Insiste en el punto de la legalidad y fuera de ese ámbito, el acuerdo y el contrato son elementos de obligación.
Estadio 6. La Orientación por principios universales y éticos. Lo correcto y lo justo son determinaciones de la conciencia con base en los principios éticos, apela al entendimiento lógico, a la universalidad y a la consistencia (reglas de oro), no reglas morales concretas (diez mandamientos); son principios de derechos humanos y del respeto por la dignidad humana.

ORIGEN AUTÓNOMO DE LAS ACTITUDES

VIDAL (1996: 69 – 74), presenta el siguiente esquema sobre el desarrollo moral de las actitudes, en las siguientes etapas:

a. Etapa de Anomia. (Comprende la etapa de nivel premoral, es decir de los cero (0) a los seis (6) años de edad) en esta etapa hay ausencia de moral y se da una estructura Pre- conciente y Pre – responsable en los procesos del desarrollo del individuo, se muestra en ella: la expectativa de los padres por el futuro de los hijos; las preocupaciones prenatales y del momento del parto; la relación con el recién nacido, la presencia de otro como actitud gratificante, la motricidad en la ontogénesis del comportamiento, el control esfinteriano, el complejo de Edipo y de Electra y las primeras reacciones ante hechos morales con tres pautas
o Características: Comportamiento instintivos; Controles y sanciones de placer y de dolor; y disciplina de las consecuencias naturales.
o Función en el Proceso: Introduce el factor del orden y propicia el dominio y control de las funciones orgánicas (soporte de la conducta moral)
o Función de la Estructura adulta: Se considera que persistirán durante toda la vida moral del adulto (hoy conocido como subconciencia moral).

o Características: Comportamiento instintivos; Controles y sanciones de placer y de dolor; y disciplina de las consecuencias naturales.
o Función en el Proceso: Introduce el factor del orden y propicia el dominio y control de las funciones orgánicas (soporte de la conducta moral)
o Función de la Estructura adulta: Se considera que persistirán durante toda la vida moral del adulto (hoy conocido como subconciencia moral).

b. Etapa de Heteronomia. (Comprende la etapa a nivel de una moral externa de los siete (7) y los ocho (8) años de edad); corresponde a una moral impuesta al sujeto desde fuera, esta etapa recibe un tratamiento especial sobre la conducta moral y es fácil de detectar y de analizar y tiene las siguientes pautas:
o Características: Comportamiento moral impuesto desde fuera (familia, la escuela, la sociedad); controla las sanciones (premio y Castigo); acompaña al comportamiento el temor y el miedo.
o Función en el Proceso: se le considera como un medio y no como un fin, por tanto, la exigencia del cumplimiento de la norma siempre obliga a todos; dichas son exigencias de carácter y de comportamientos éticos.
o Función de la Estructura adulta: no se trata solamente de una estructura moral del desarrollo del niño sino que sigue un criterio a lo largo de toda la vida y será positiva cuando se halle integrada a la Autonomía (aunque surgen conductas negativas de legalismo y de fariseísmo).

c. Etapa de Socionomía. (Comprende un nivel de moral extra – interna que va de los nueve (9) a los doce (12) años de edad); comprende una gran etapa de la vida moral del ser con criterios éticos que se da con base en las relaciones con los demás (Interacción), ayuda a la configuración ética del sujeto en su actitud de justicia y lo aproxima hacia la estimativa natural de los valores morales y presenta las siguientes pautas:
o Características: comprende el comportamiento moral en grupo; posee controles y sanciones de alabanza y de censura; la conciencia acompaña al comportamiento (ser responsable ante el grupo).
o Función en el Proceso: Aparecen la reciprocidad y la cooperación como elementos del contrato social en la persona, una simpatía general como soporte antropológico de la ética; se formulan las reglas (regla de oro) ‘lo que quieras para ti, hazlo a los demás’ principio básico de reciprocidad moral y se inicia la estimativa moral con base en los principios axiológicos.
o Función de la estructura Adulta: sigue siendo un fuerte nivel en el criterio moral en la madurez del sujeto (los estímulos y las sanciones) y reconoce las obligaciones que le competen no sólo a los demás sino a sí mismo.

d. Etapa de Autonomía. (Comprende un nivel de la moral interna de los trece (13) años en adelante). Esta etapa marca el final del desarrollo moral y califica el nivel regulador de la conducta moral adulta. Es la estructura ideal del comportamiento moral. Desarrolla el factor de autorregulación que aparece cuando las normas que gobiernan el comportamiento moral aparecen desde el interior del sujeto, allí se consolidad el dinamismo iniciado en las etapas anteriores y se constituye al sujeto moral y es el nivel decisivo de la conducta moral del adulto y, posee las siguientes pautas:
o Características: comportamiento moral regulado desde el interior del sujeto. Aparece como principio básico la coherencia e incoherencia en los premios y los castigos. Hay independencia de criterio y autonomía emocional.
o Función en el Proceso: Aparece la subjetividad, valora el universo motivacional frente al realismo moral, al imperio de la ley y la rigidez del consenso social; la universalización es la norma que queda matizada como aceptación de las excepciones y aparece la estima moral concreta y le da valor a la persona (principio básico de la ética).
o Función de la Estructura: La Autonomía es factor primario en la organización e integración de la vida moral adulta.

ORIGEN HETERÓNOMO DE LAS ACTITUDES

Los autores del texto guía presentan una serie de actitudes, básicas del comportamiento del hombre (cf. Texto Guía. Pág. 151 a 154) y clasifican la Actitud moral basada en:
5.1 La Prohibición (Tabú).
· Primitiva (realidades anteriores a todo tipo de cultura);
· Inhumana, (existencia de una realidad intramundana y superior al mismo ser);
· Dogmática, (corresponde al sometimiento de normas, leyes, etc., de tipo social).
5.2 La Mitología. (los mitos constituyen una forma de expresar la realidad, el varón y la mujer, plasman hechos del pasado y al ejecutarlos los sacralizan en un pueblo concreto; i. e, Los Muiscas).
5.3 Los Imperativos Dogmáticos. (se expresan a través de la obligación –correspondencia directa con la voluntad divina).
5.4 En el Provecho. (basada en la ‘utilidad’ = el utilitarismo).
5.5 Experiencias de casos Particulares relacionados entre sí. (lo que se piensa del ‘yo’, i. e: actitud en contra de un colombiano en el exterior).
5.6 Individualización de conductas y experiencias reiterativas en los antivalores. (transgresión de normas y leyes).
5.7 En Dramas o experiencias traumáticas. (desavenencias entre colegas y compañeros, abusos, etc.)
5.8 Convivencia del Colectivo. (adoptar conductas propias de otros individuos para maltratar o inducir a otros al maltrato y al abuso).

4. EL MANEJO, COMPONENTES Y PERSONALIZACIÓN DE LA COMUNICACIÓN

La comunicación, es el imperativo básico como una actitud de preparación al mejoramiento ético; cada persona en el medio profesional (vivencial) donde se desenvuelve debe ser consciente de su importancia y de la necesidad de contar con unos conocimientos comunicativos que puedan ser explicados y comprendidos con coherencia. Las habilidades comunicativas, son base para la acción de un buen profesional en el futuro, por tanto se distinguen las siguientes reglas como herramienta ética, así:

Primera. Es un proceso dinámico, de ida y vuelta, (muchas personas son hábiles para trasmitir mensajes, pero poco aptas para escuchar lo que el interlocutor quiere decir) se envía la información y se debe estar seguro de que se recibe el mensaje en forma adecuada (escrito u oral); sin embargo, otros aspectos relacionados con la conducta (motivación, autoconfianza, capacidad de atención) son difíciles de ser detectados.
Segunda. La comunicación se da mediante mensajes verbales (orales) y no verbales (mímicos, escritos, etc.), por lo que se dice que la comunicación No Verbal, se da en un 70% hoy día.
Tercera. Consta de contenidos instruccionales, preventivos, punitivos, ejecutivos, morales, motivacionales y emocionales (hacen referencia a la información que da conocimientos y estrategias a las realidades éticas personales, capacidad de juicio y de raciocinio).

El entorno de la comunicación es crítico, ya que no existen personas que tengan la misma técnica para comunicarse, el tono de voz, el lugar donde se da la comunicación, las diferencias individuales, etc. No es lo mismo hablar a una persona o grupos de personas que estén cerca que, a una que se hallen lejos o se sitúen en un lugar espacioso; todos son factores que hay que tener en cuenta para la realización de la comunicación de los mensajes.

Uno de los fallos mas importantes dentro del proceso de la comunicación es el ser malos oyentes porque cada vez que alguien comunica algo, o se está desatento, no hay la importancia necesaria al mensaje, se está muy ocupado, o tal vez se tiene la tendencia a creer que todo se conoce y sabe; todas estas falencias comunicativas, se dan por falta de enteres, de atención, por falta de amabilidad y certeza en lo que el interlocutor desea manifestar, por eso se presentan las formas de escucha pasiva (mantener el silencio mientras el otro habla, dando seguridad al mensaje), y activa (proporciona la convicción de que se les está entendiendo y son prueba fehaciente de que se ha comprendido el mensaje).

Como consecuencia final, la comunicación es un hecho esencial en el ejercicio laborar, profesional, estudiantil, familiar, etc., por consiguiente debe ir acompañada de gestos y manifestaciones mímicas, para hacer más certero el mensaje y más lúdico ante el interlocutor correspondiente; hay necesidad de aprender a utilizar de manera adecuada y correcta el uso de las comunicaciones Verbales y No Verbales, ya que acompañan toda forma de expresión lingüística, ya sea de viva voz o comunicaciones en susurro; el uno se apoya en el otro y constituyen un lenguaje claro, preciso, conciso, coherente y apropiado. Por tanto las comunicaciones No Verbales, pueden clasificarse así:
1. Movimientos corporales (mímica corporal)
2. Características Físicas. (manera de presentarse, pulcritud en le vestir, etc.)
3. Conductas Táctiles, (i, e: un apretón de manos, una palmadita en la espalda, etc.)
4. Características Vocales. (calidad de la voz, la inflexión, la expresión, tono, intensidad, modismos, etc.,)
5. Posición Corporal. (colocación adecuada del cuerpo ante el interlocutor, la mirada, los ojos, no dar la espalda, etc.)









DOCUMENTO No. 4


NOTA: Se transcribe ‘como lo presenta la autora’ y su contenido sirve de conocimiento y análisis sobre los aspectos relacionados con la Ética desde el punto de vista social.


“ LA ÉTICA DE LA SOCIEDAD CIVIL
Adela Cortina.
Catedrática de Ética y Filosofía Política. Universidad de Valencia


1. Voluntad de progreso
Hablar de progreso en sociedades "postutópicas" resulta especialmente difícil. Convencidas las gentes de que las "utopías reales" no producen sino injusticia y frustración, abominan también de la idea, mucho más modesta, de progreso: es -dicen- una reliquia de ese pasado moderno que creyó en un progreso indefinido y que ha quedado sobradamente desenmascarada. La postmodernidad -continúan- no cree en los grandes metarrelatos del progreso indefinido, ni en los que tienen por sujeto a la humanidad, ni en los que conceden el protagonismo al hegeliano espíritu absoluto. Y probable-mente tenga razón. Pero -como dice Karl-Otto Apel-una cosa es diseñar utopías, muy otra, obrar con intención utópica. Una cosa es -añadiría yo- creer en que la historia marcha en la línea de un progreso indefinido, bien otra actuar con voluntad de progreso o, lo que es idéntico, con intención progresista, que es la que aquí tomamos ya como punto de partida.
Asumida, pues, esta intención, ¿qué realidades de nuestro presente urge potenciar para ir marcando una dirección de progreso? Dos me parecen centrales, sin perjuicio de que otras también lo sean: el surgimiento de un nuevo modo de articular la relación entre sociedad civil y Estado, que intenta reconocer a la primera el protagonis-mo que le corresponde, y el irrenunciable empeño por satisfacer las exigencias de justicia que se esforzaba en colmar el Estado del bienestar en una noción de ciudadanía plena. Del protagonismo de la sociedad civil trataremos en esta ponencia, del protagonismo de los ciudadanos en la segunda.
2. Insuficiencias del Estado para construir una sociedad justa

En la década de los ochenta, cuando algunos agoreros anunciaban el fin de la historia, quienes no creían que hubiera terminado ni querían verla acabada por parecerles radicalmente injusta, dirigieron la mirada hacia la sociedad civil, por ver si su colaboración es imprescindible para llevar adelante la tarea transfor-madora de la sociedad que el Estado parecía incapaz de realizar.
Ciertamente, no todos los que dicen valorar la sociedad civil entienden de igual modo el vocablo, con lo cual se producen confusiones considera-bles. Consiste la más grave en equiparar la defensa que de la sociedad civil hacen quienes ven en ella una fuente de solidaridad con la de aquellos que la entienden como el lugar privilegiado para defender los derechos de propiedad, como si de derechos naturales se tratara, frente a cualquier proyecto igualador de redistri-bución de la riqueza.

Solidaristas convenci-dos, decepciona-dos ante las actuaciones bien poco solidarias del Estado, tratan de encontrar en las organizaciones cívicas (mal llamadas "Organizaciones no guberna-mentales", como si una entidad debiera definirse por lo que no es), en la familia, en las iglesias y en el mundo vecinal una solidaridad universalista que no encuentran en la vida política. Pero también, en la vertiente contraria, quienes desean llevar adelante sus asuntos económicos sin atender en modo alguno a la justicia social se alzan en defensa de una sociedad civil, de la que valoran ante todo la libertad de propiedad y de mercado.

El hecho de que hoy en día la sociedad civil se caracterice sobre todo por ser la dimensión de la sociedad no sometida directamente a la coacción estatal hace que algunos sectores de la sociedad la valoren por sus posibilida-des de solidaridad universa-lista libremente elegida, otros, porque entienden que en ella puede ejercerse sin trabas la libertad económica (neolibera-lismo), o incluso librarse de los afanes redistribuiti-vos de una incómoda justicia social (anarcoca-pitalis-mo, neoliber-taris-mo) . Conviene, pues, atender a las razones de quienes defienden la sociedad civil antes de formular juicios de valor sobre sus posibilidades para propiciar un mundo más justo y feliz, que es a fin de cuentas a lo que debe aspirar toda sociedad que se pretenda humana.

3. Una nueva noción de sociedad civil

Caracterizar expresiones políticas cargadas de diversas connotaciones históricas, como la que nos ocupa, no es tarea sencilla . Pero podemos recurrir, en principio, a una doble acepción del término "sociedad civil" que presenta Víctor Pérez Díaz y que puede resultar de gran utilidad. Distingue Pérez Díaz entre un sentido amplio y uno restringido, y caracteri-za el primero como "un entramado de instituciones sociopolíticas, que incluye un gobierno (o Estado) limitado, que opera bajo el imperio de la ley; un conjunto de instituciones sociales tales como mercados (u otros órdenes espontáneos extensos) y asociacio-nes basadas en acuerdos volunta-rios entre agentes autónomos, y una esfera pública, en la que estos agentes debaten entre sí y con el Estado asuntos de interés público y se comprometen en actividades públicas"

Éste sería el tipo de sociedad civil al que se refieren los filósofos escoceses como Ferguson, y el sentido interno de esta denominación consisti-ría en que se trata de una sociedad ya civilizada y además compuesta por ciudadanos (cives), no por súbditos, lo cual exige que sean autónomos y que el Estado respete su autonomía. Un Estado limitado, capaz de respetar la independen-cia de los ciudadanos, es imprescindible para asegurar la civilidad, y de ahí que Pérez Díaz afirme que ya en este concepto de sociedad civil se van marcando las fronteras entre el Estado y el resto de las realidades sociales, que compondrán la sociedad civil entendida en sentido restringido.

Este sentido -el restringido- es el habitual hoy y se refiere a las instituciones sociales que están fuera del control directo del Estado, tales como mercados, asociaciones voluntarias y mundo de la opinión pública. Aunque no todos los expertos en el tema concuerden en incluir todas estas realidades sociales en la noción de sociedad civil, importa destacar que la mayoría la contrapone al Estado, de suerte que la dimensión civil de una sociedad se diferencia de la política, aunque obviamente estén estrechamente conectadas, como todas las realidades sociales.
En lo que respecta a los siglos XVII y XVIII, con el surgimiento y desarrollo del capitalismo, la sociedad civil que se configura es la "sociedad civil burguesa", la "bürger-liche Gesellschaft", cuyo núcleo es el individuo, con sus derechos, libertades e intereses, que deben defenderse sin interferencias a través de la competen-cia y de la cooperación, en una esfera cuya subsistencia y autonomía deben venir garantizadas por una institución pública llamada "Estado", que ha de guardarse de intervenir en la vida interna de esa esfera. Características de una sociedad civil semejante serían, en principio, el individua-lismo, la defensa de la privacidad, el mercado, la existencia de clases sociales, el pluralismo, la poliarquía y sobre todo la espontaneidad.

Éste es el tipo de sociedad en la que Hegel considera que "cada uno es fin para sí mismo y todos los demás no son nada para él" , de suerte que los ciudadanos aceptan algunos organismos universa-les, pero por defender sus intereses egoístas. Los universales, por contra, sólo podría defenderlos un auténtico Estado, que sería el lugar de lo universal.

Ciertamente, si la idea que tenemos de la sociedad civil es la de la hegeliana "bürgerliche Gesellschaft", poco protagonismo podemos concederle en la realización de lo universal. Sin embargo, dos siglos más tarde no cabe ya caracterizar a la sociedad civil de igual modo porque ha evolucio-nado conside-rablemente. Por eso sería bueno referirse a la sociedad civil de los siglos XVII, XVIII y XIX con la expresión "sociedad civil burguesa" y a la actual, con la expresión "sociedad civil" a secas o "sociedad cívica", "Zivilgesellschaft".Y, en este sentido, podríamos caracterizar la sociedad civil hodierna con Michael Walzer como un "espacio de asociación humana sin coerción y el conjunto de la trama de relaciones que llena este espacio".

Y podríamos recordar con él que cualquier ser humano, "antes" que miembro de una comunidad política, "antes" que productor de riqueza material, "antes" que participante en un mercado, "antes" que componente de una nación, es miembro de una sociedad civil, en la que se ha socializado convirtiéndose en persona. La ideologías que reducen a la persona a ser parte de la comunidad política (cierto republicanismo), del proceso productivo (marxismo), del mercado (capitalismo), de la nación (nacionalis-mo), han olvidado la dimensión originiaria de esa persona, por la que forma parte de esa sociedad civil, que es "el reino de la fragmentación y la lucha, pero también de solidaridades concretas y auténticas" .

4. El "contenido" de la sociedad civil

Ahora bien, una vez dicho esto debemos determinar qué relaciones pueden considerarse incluídas en ese espacio civil, porque hasta ahora hemos tenido en cuenta tres tipos de relacio-nes: 1) mercados; 2) asociaciones voluntarias, dentro de las cuales tenemos que considerar tanto las comunidades adscriptivas (que son aquellas en las que se nace, como la familia de nacimien-to), como las comunidades en las que voluntariamente ingresamos (como la familia de creación o la comunidad religio-sa) o las diversas asociacio-nes cívicas; 3) una esfera de opinión pública en la que los ciudadanos pueden expresar-se libremente, deliberar y recibir informa-ción. ¿Puede decirse que estos tres tipos de reali-dades sociales forman parte de la sociedad civil, porque son las que no están directa-mente controla-das por el Estado?

Ante esta cuestión las posiciones de los expertos se dividen, al menos en tres grupos. Algunos autores, como es el caso de A. Black, subrayan hasta tal punto la dimensión de mercado que caracteriza a la sociedad civil, que terminan casi por reducirla a él . A mi juicio, es ésta una concepción restric-tiva, que olvida todo un mundo de espontanei-dad, extremada-mente rico socialmente: la familia, la vecindad, las asociaciones sin ánimo de lucro, una opinión pública movida por intereses no económicos.
En las antípodas de esta primera posición se sitúa la de autores como Habermas, que excluyen de la sociedad civil, no sólo al poder político, sino también al económico, de forma que la configuran asociaciones volunta-rias, no estatales y no económicas, que arraigan las estructuras comunicativas de la opinión pública en el mundo de la vida, tales como familia, movimientos sociales o asocia-ciones cívicas, que expresan opiniones e intereses a través del espacio de una esfera pública autónoma.

A mi juicio, sin embargo, también esta concepción de la sociedad civil resulta demasiado estrecha y excesiva-mente deseosa de encontrar en la sociedad actual un equivalente funcional para el proletariado, que en parte de la tradición marxista encarnaba una "clase universal", y para el "resto de Yahvé" de la tradición bíblica, que en todo tiempo representa la levadura que puede hacer crecer la masa. ¿No hacemos algo semejante al reducir la sociedad civil al mundo de las solidaridades inmediatas, excluyendo cuanto suponga competencia y estrate-gia, es decir, Estado y mercado?

Considero, por tanto, que la sociedad civil viene constituida por tres tipos al menos de realidades sociales: las organizaciones e institucio-nes del mundo económico, las asociacio-nes volunta-rias, tanto comunidades adscriptivas y volunta-rias como asociacio-nes cívicas), y la esfera de la opinión pública. De estas tres realidades cabe potenciar sobre todo la primera, como hace la propuesta neoliberal conservadora, que sigue entendiendo la sociedad civil en el sentido hegeliano de la sociedad burguesa y pide el fortalecimiento del neoliberalismo económico, y cabe, en segundo lugar, empeñarse en desarrollar el potencial ético universalizador que se encuentra en determinados sectores de la sociedad civil, aspirando a una democra-cia más auténtica.
En esta línea, autores como John Keane, André Gorz, Jürgen Habermas o Michael Walzer, tratan de redefinir la sociedad civil y de proponer una forma de articulación con el Estado, que ni prive a éste de sus obligaciones con el pueblo, ni le permita absorber a la sociedad civil, privándole de todo protagonismo, arrancándole toda capacidad de iniciativa y creatividad.

Hace algún tiempo proponía el profesor Elías Díaz un "nuevo pacto social" con los movimientos sociales, para llevar adelante un socialismo democrático atento a la nueva realidad . Por mi parte considero que tal pacto debe, no sólo profundizarse, sino tomar un cariz nuevo, porque las instituciones políticas deberían emplearse en la tarea de ayudar a mantener la autonomía de la sociedad civil, viendo en ella más un aliado con el que cooperar que un enemigo al que hay que engullir.

En principio, porque el poder político sólo se legitima comunicativamente, de donde se infiere que sin una sociedad civil autónoma, capaz de generar procesos de comunicación sin coacción, falta uno de los elementos esenciales a la legitimación política. Pero, por otra parte, porque es preciso recuperar los valores de pluralismo, inciativa y solidaridad sin coerción que son propios de una sociedad civil viva. Si el megaestado y el estatismo acostumbran a los ciudadanos a la pasividad; si un Estado débil deja a la ciudadanía en manos de los poderes fácticos, es urgente revitalizar la creatividad, la autonomía y la solidaridad de una sociedad civil capaz de universalidad, capaz de ayudar al Estado a realizar las tareas que le competen.

Por otra parte, conviene decir aquí lo mismo que en ética de la empresa, porque cualquier actividad humana es en definitiva una empresa: que en la cuenta de resultados, a medio y largo plazo, es bastante más rentable potenciar los niveles éticos de relación (corresponsabilidad, participación, ceratividad), que buscar un máximo de beneficio a corto plazo, abaratando los costes desde la reducción del salario y la baja calidad del producto . En la cuenta política de resultados reconocer a la sociedad civil el protago-nismo que le corresponde es apostar por el medio y por el largo plazo .

5. El potencial transformador de la sociedad civil

De lo dicho se deduce que no parece estar la sociedad civil tan por sus intereses egoístas, sino que hay mucho en ella de libertad y de solidaridad, no parece estar tanto el Estado por intereses universalistas, sino que hay mucho en él de mezquindad y egoísmo. De ahí que muchos ojos se vuelvan hacia la sociedad civil, y no sólo hacia la sociedad del mercado libre, sino también hacia una nueva sociedad distinta a la burguesa, en la que pueden cifrarse muchas esperanzas. ¿Que "prestacio-nes" puede ofrecer esta realidad social tan poco estructu-rada para transformar la sociedad en su conjunto en una línea de progreso?

Del conjunto de expectativas que la sociedad civil ofrece tomaremos las líneas centrales, como parece razonable y las expondremos de forma ordenada.

1) ¿Escuela de civilidad?.
En los años ochenta un grupo de filósofos comunitaristas, encabezados por Walzer, reciben el nombre de "teóricos de la sociedad civil" por sostener que los ciudadanos no pueden aprender la civilidad necesaria para llevar adelante una democra-cia sana ni en el mercado ni en la política, sino sólo en las organizaciones voluntarias de la sociedad civil (familia, amistad, vecindad, iglesias, cooperati-vas, asociaciones cívicas o movimien-tos sociales).

La razón de fondo para tal argumento es que, así como la vida política no puede sancionar las conductas desviadas sino por medio de castigos infligidos por extraños, es en la trama de relaciones interpersonales donde nos son más dolorosos los castigos por las malas actuaciones, ya que vienen de nuestros seres queridos. Por desgra-cia -afirman quienes esto defienden-, hemos despre-cia-do la trama de relacio-nes de esa originaria dimensión social, que es la que produce el espíritu cívico, la solidaridad y la confianza.

Tal vez el argumento sea desmesurado, pero, a mi juicio, conviene no despreciar su buena parte de razón y potenciar la tarea educativa de la sociedad civil.

2) Transformación de la economía
Sin duda el mundo de la economía genera mucha menos libertad de la que pretenden los defensores del neoliberalismo, desde M. Friedman, von Hayek o R. Nozick, hasta posiciones más matizadas como las de R. Termes o P. Koslowski. Pero también es verdad que una reflexión profunda sobre la actividad económica, sobre su sentido y sobre las metas que le prestan legitimidad, obliga a transformarla en la línea de una economía social, capaz de asumir sus responsabilidades . En caso contrario, queda socialmente deslegitimada y pierde la rentabilidad que se genera desde la trama social de confianza. Ésta es la razón por la que hoy se produce un potente movi-miento de ética de la economía y de la empresa, que exige una transformación de la racionalidad económica por fidelidad a las peculiaridades de la actividad económica misma y, en el mismo sentido, la de la actividad empresarial. Se multiplican en este sentido las publicaciones sobre la ética de la empresa, como también el número de asociacio-nes que reflexiona sobre este asunto.

No dejar la economía en manos de la racionalidad estratégica, como hace Habermas, sino rehabilitar en ella el uso de la racionalidad comunicativa que resulta indispensable para que funcione, es una de las grandes tareas de nuestro tiempo. Tanto más urgente cuanto más imparable el proceso de globalización.

3) Revitalizar la cultura social
El pluralismo de concepciones de vida es uno de los haberes irrenunciables de la sociedad civil desde sus orígenes, y en este sentido lleva razón Rawls cuando afirma que un pluralis-mo razonable es insuperable en cuantas sociedades gocen de liber-tad . Sin embargo, no se trata sólo -creo yo- de que sea insupe-ra-ble, sino también de que un auténtico pluralismo social es una fuente de riqueza y la única forma de garantizar una existencia común vigorosa. En efecto, "pluralismo" significa que en una sociedad distintos grupos proponen distintos modelos de felicidad -lo que yo llamo distintas "éticas de máximos"- y comparten unos mínimos de justicia. Sin los mínimos compartidos es imposible construir la vida conjuntamente, pero -a mi juicio- los mínimos no tienen una existencia autónoma, sino que se nutren de los máximos. Por eso considero que se equivoca Rawls cuando en la relación entre la cultura política y la cultura social de una sociedad concede la iniciativa en exclusiva a la primera.

La cultura política -siguiendo sus indicaciones- consiste en el conjunto de valores que respaldan tanto una constitu-ción democrá-tica como las instituciones esenciales correspondientes. La cultura social, por su parte, procedería de la trama de relaciones de la sociedad civil, en la que se conjugan tradiciones religio-sas, filosóficas y cuantas proceden del mundo vital. La conexión entre ambos tipos de cultura es innegable, ya que históricamente se dan juntas, pero Rawls concede un protagonismo a la cultura política liberal que resulta injustificado porque, bien miradas las cosas, la cultura política sólo se sostiene racional y "sentien-temente" -es decir, personal-mente- si viene respaldada por tradiciones religiosas, filosóficas y culturales verdaderamente encarna-das en la sociedad. Por eso el pluralismo es una fuente de rique-za, y urge ocuparse, no sólo de prevenir posibles conflictos, sino también de reforzar los mínimos y revitalizar los máximos religisoso, filosóficos y culturales.

4) Sociedades interculturales
Uno de los grandes temas de debate, que ha vuelto a ponerse sobre el tapate en los últimos tiempos, aunque tiene una larga historia, es el del "multiculturalismo", es decir, el debate sobre cómo organizar una convivencia justa en sociedades cuyo pluralismo consiste en la convivencia de una pluralidad de culturas. Ante este problema, que se presenta en casi todas las sociedades actuales y también en el nivel mundial, las medidas jurídicas y políticas son necesarias, pero insuficientes. Como en otros puntos de conflicto social las "medidas éticas" -el cambio de hábitos y convicciones- son indispensables para construir desde la sociedad civil un mundo intercultural.

5) ¿Nuevos Movimientos Sociales?
En la década de los ochenta surgen en la sociedad civil un conjunto de movimientos a los que se denominó "Nuevos Movimientos Sociales" para distinguirlos del movimiento social tradicio-nal, el movimiento obrero. Se trataba de movimientos intercla-sistas, desestructurados, que pugnaban por un cambio radical en puntos como la superación del patriarcalismo y el militarismo o la defensa de la ecosfera; un cambio que, de producirse, supondría una transformación de la sociedad en su conjunto. Por eso muchas esperanzas se cifraron en ellos, a pesar de algunas de sus ambigüedades.

De ellos cabe esperar -a mi juicio- que pugnen por una superior calidad de vida, proponiendo alternati-vas a la estupidez del aumento cuantitativo, y que incrementen la poli-arquía, la multiplicidad de centros de poder. Los monopo-lios en cualquier ámbito frenan la iniciativa, matan la creativi-dad, reducen las posibilidades vitales, destruyen la vida.

6) El "Tercer Sector"
En la actual bibliografía acerca de las cuestiones sociales proliferan los trabajos preocupados por aclarar el concepto y las funciones de un sector en apariencia emergente, el llamado "tercer sector" o también "sector social". En principio, el tercer sector es aquél en el que se realizan actividades sin ánimo de lucro, que son aquéllas en las que ninguna parte de los beneficios netos va a parar a ningún accionista individual o persona particular, sino que tienen como meta acrecen-tar de forma desinteresada la calidad de vida de las personas.

Ante la globalización de la economía, la creciente impotencia de los Estados nacionales, el incremento del poder de los grandes bancos y las grandes multinacionales, los sectores político y empresarial parecen incapaces de garantizar la satisfacción de algunas necesidades básicas de las personas. De ahí que los ciudadanos hayan de cuidar de sí mismos, restableciendo comunida-des habitables, que amortigüen los golpes recibidos en virtud de la tercera revolución industrial.

Ahora bien, a mi juicio, para que el Tercer Sector lleve a cabo su tarea es preciso evitar la falsa distinción realizada por buen número de autores entre sector público (gobier-no), sector privado (empresas) y sector social , y rechazar -en consecuencia- una división del trabajo en la que al gobierno compete lo público, a las empresas, lo privado, y al "sector social", un espacio extraño, allende lo privado y lo público. Por contra, hay que decir que al Estado compete asumir responsabi-lidades públicas básicas y que también las empresas han de asumir su cuota de responsabilidad pública, de igual modo que el sector social tiene su tarea en la cosa pública. En consecuencia, la relación entre unos y otros debe ser de complementación y cooperación.

7) La esfera de la opinión pública
Una sociedad libre precisa una esfera de opinión pública, autónoma con respecto al Estado, dispuesta a deliberar sobre los problemas comunes. Ya Kant urgía la creación de una esfera en la que los ciudada-nos ilustra-dos debían hacer "uso público de su razón". La libertad de la pluma -entendía Kant- es el paladín de los derechos del pueblo, la "publicidad razonante" es la forma de concien-cia que media entre la esfera privada y la pública, entre la sociedad civil y el poder político.

Esta tradición de la publicidad se mantiene en modelos de filosofía política como el liberalismo político o la teoría deliberativa de la democracia. Pero no son ya sólo los sabios ilustra-dos quienes deben hacer uso público de su razón, sino cualesquiera ciudadanos que deseen llevar a publicidad asuntos que a todos importen, expresando el sentir del público. Por eso la opinión pública no debe confundirse con la opinión publicada, y la segunda debería estar al servicio de la primera. Por otra parte, el sentido de la esfera pública no es ya criticar a la política, sino dejar un espacio libre para la expresión, y sobre todo ir creando conciencia de sociedad, al debatir aquellos problemas que a todos importan. Todas las sociedades se enfrentan a retos comunes y, para ser justas, conjuntamente han de encontrar las respuestas.
8) Revitalización de la vida corriente
Frente a las grandes utopías y a las grandes hazañas, introdujo también la Modernidad el aprecio por la vida corrien-te . La crisis de las ideologías políticas y de los grandes metarrela-tos refuerza el interés por esa vida cotidiana que es, no sólo la de la familia y las asociaciones del Sector Social, sino también la de las profesiones. Revitalizar las profesiones, recordar qué fines persiguen y qué hábitos son precisos para alcanzarlos es una de las tareas encomendadas a la sociedad civil.

9) Solidaridad voluntaria
Los mundos familiar y vecinal son los de las solidaridades primarias sin las que las personas apenas pueden llevar su vida adelante con bien. Sin embargo, también en la sociedad civil se conforman asociaciones que llevan la solidaridad a su rango universalista, empeñándose en defender a los débiles de los Mundos Tercero y Cuarto, sentando las Bases de una Sociedad Civil Cosmopolita. El Derecho Internacional y la política mundial les van a la zaga porque la solidaridad lúcida de las asociaciones civiles es descubridora, es pionera.

Ha sido esta sociedad civil la que ha exigido que la Europa de los Mercaderes y los Políticos se convierta en una Europa Social, capaz de incluir en el Tratado de Maastricht la Carta Social, que contempla los derechos económicos, sociales y culturales de los ciudadanos europeos. Ampliar estas exigencias a la humanidad toda es el gran reto de estas asociaciones civiles.

10) Sociedad justa
Si la sociedad civil burguesa consideraba que las cuestiones de justicia no le atañían y las dejaba en manos del Estado, como si a ella sólo le competiera la libertad, la universalización de la libertad es imposible sin justicia y sin solidaridad. Sólo que la solidaridad es virtud a la que no puede obligarse, mientras que la justicia es la primera virtud de las sociedades. Y no sólo del Estado, como han creído determinadas tradiciones, sino de la sociedad en su conjunto: también de esa sociedad civil en la que tantas esperanzas se han cifrado”.




DOCUMENTO No. 5g


El siguiente documento tomado de Daniel Mato va a permitirle conocer los componentes éticos de la sociedad civil que se presentan en estos tiempos, dentro de la ética general es preciso dilucidar algunos conceptos especiales para comprender los lineamientos comportamentales del hombre y su incidencia en la actitud moral y ética.



Políticas de Ciudadanía y Sociedad Civil en Tiempos de Globalización[1]

Daniel Mato [2]


Introducción

Los ensayos reunidos en este volumen estudian algunas experiencias sociales significativas que ilustran acerca de las formas en las cuales, en estos tiempos de globalización, las políticas de ciudadanía y sociedad civil se relacionan con procesos sociales transnacionales. Es decir, procesos en los cuales no sólo participan actores sociales cuyas prácticas se desarrollan en el marco de sociedades nacionales e incluso locales, sino además actores cuyas prácticas, de maneras diversas, se desarrollan a través de las fronteras de los Estados nacionales.

Si bien estos estudios resultan sumamente diversos, tanto en cuanto a los abordajes teóricos, como respecto de la localización y características de los procesos analizados, exhiben, no obstante, algunas convergencias significativas. Estas páginas ofrecen algunas reflexiones basadas en estas convergencias que pueden observarse más allá de lo específico de cada caso y de las diferencias teóricas. Es justamente por la diversidad en que se asientan que resultan especialmente significativas.

La primera de ellas es que si bien estos estudios parten de aproximaciones teóricas diversas, comparten un cierto propósito general por integrar el análisis cultural con el político, poniendo especial atención al estudio de relaciones entre formas de interpretación de la experiencia social, producción de sentido, políticas y prácticas de los diversos actores sociales, en el marco de contextos sociales específicos. Estos intereses de investigación compartidos definen lo que podemos llamar una perspectiva político-cultural, o bien una perspectiva de cultura y política. Esta perspectiva lleva a examinar de manera combinada los aspectos simbólico sociales y los aspectos políticos de los procesos sociales estudiados; aun cuando estos análisis se basen en el uso de categorías analíticas diversas, como por ejemplo, representaciones, discursos, imaginarios, sentido, significación, u otras. Por eso, al hablar de una perspectiva político- cultural no aludo a ninguna suerte de teoría común, sino que planteo que esta diversidad de enfoques teóricos resultan significativamente semejantes en la manera de analizar los procesos sociales. Esta semejanza en la diversidad da mayor relevancia a esta perspectiva, pues habla de la vitalidad del campo de análisis así constituido; o para decirlo de manera más consistente con las ideas que expondré a continuación, así visto[3].

La segunda reflexión que puedo ofrecer es que todos estos ensayos de un modo u otro, en mayor o menor profundidad, utilizan esa perspectiva para observar las prácticas de actores sociales específicos. Es decir que, en este sentido, puede decirse que la perspectiva que comparten no es sólo político-cultural, sino además centrada en el estudio de las prácticas de los actores sociales.

Esto tiene tres consecuencias relevantes. La primera es que las elaboraciones teóricas ofrecidas en estos ensayos no son meramente hipotéticas o especulativas, sino que buscan confrontar las ideas expresadas con la experiencia social, a través de la construcción (inevitablemente cargada de teoría) de referentes empíricos, lo cual hacen mediante diversas estrategias analíticas. La segunda es que al hacer esto, estos ensayos proveen pautas interpretativas para comprender las prácticas de actores sociales específicos. La tercera es que el análisis de tal variedad de prácticas sociales específicas permite apreciar que son numerosos y variados los actores sociales que desarrollan políticas de ciudadanía y sociedad civil; es decir que desarrollan una modalidad específica de lo que suele llamarse “políticas culturales”. Esto último es importante porque al hablar de políticas culturales con demasiada frecuencia se asume de manera implícita (es decir, a priori, compulsivamente, o sin reflexión crítica) que sólo los Estados, o los gobiernos, tienen políticas culturales, sean estas referidas a ciudadanía y sociedad civil, o a otros asuntos, como por ejemplo: identidades y diferencias sociales, ambiente, desarrollo, etc.

La tercera reflexión que surge de la mirada conjunta a esta colección de ensayos es que todos ellos responden de maneras más o menos directas a intereses de intervención. Esto se debe, en algunos casos, a que los respectivos autores son activistas en movimientos sociales, y, en otros, a que si bien se trata de investigadores que trabajan en universidades, estos desarrollan algún tipo de práctica fuera o más allá del ámbito académico. En general, los intereses de intervención que guían estos estudios están orientados por sensibilidades o preocupaciones de equidad y justicia social. Por eso, tal vez, es que todos estos estudios comparten otras dos características que resultan imprescindibles para quien se proponga intervenir en procesos sociales.

Por un lado, todos ellos están situados de manera explícita en contextos sociales específicos, independientemente de que las maneras de construir esos contextos, para la práctica y la escritura, varían, como se verá, de un texto a otro. Por otro lado, todos ellos poseen componentes auto-reflexivos. Tanto en los artículos que asumen formas relativamente autobiográficas, como en el resto de ellos, esta auto-reflexividad se enmarca en experiencias y contextos específicos, se trate de un movimiento social, la Universidad, la disciplina, etc. De un modo u otro, en todos ellos la condición autoreflexiva constituye un aspecto visible del acercamiento.

Esto último se relaciona además con otro elemento característico importante de este conjunto de estudios: todos ellos incluyen elaboraciones sobre diversas modalidades de prácticas intelectuales. Así una de tantas lecturas posibles de esta colección es como un conjunto de reflexiones críticas sobre las prácticas intelectuales, incluyendo en esto aspectos éticos, políticos y epistemológicos[4].

Visto en conjunto y precisamente gracias a su diversidad, estos ensayos aportan de diversas formas a los debates teóricos sobre los procesos de globalización contemporáneos, así como a las teorizaciones y debates sobre las representaciones sociales, los discursos sociales y la producción social de significados o del sentido. Elaborar detenidamente sobre las contribuciones diversas, e incluso contradictorias entre sí, que realizan estos ensayos a esos debates escapa al alcance previsto para este texto. En todo caso, lo que queda claro de la lectura de esta colección de estudios es que no es posible reducir la idea de “globalización” a la de “globalización económica” y menos aún a la de políticas económicas neoliberales, o a la de “libre comercio”.

Como tampoco es posible reducirla a la de alcance global de los medios de comunicación, incluyendo Internet. Esas políticas, ese libre comercio, ese alcance global de los medios, son sólo algunos de los aspectos salientes de los procesos de globalización contemporáneos. Pero estos últimos no se agotan en aquéllos, ni son simplemente una consecuencia sobredeterminada por aquéllos. Globalización alude ante todo a interrelacionamientos a escala planetaria entre actores sociales. En este sentido, las políticas de comercio libre son el resultado de las prácticas de ciertos actores sociales, las cuales resultan tan globalizadoras como las de por ejemplo el movimiento ecologista, el de derechos humanos, el feminista, o el mal llamado “movimiento antiglobalización”; el cual es más apropiado llamarlo “anti-neoliberalismo” o “de globalización de la solidaridad”, como en efecto lo llaman algunos de sus ideólogos, aunque no la prensa internacional[5].

Me limitaré por tanto a señalar muy brevemente tres elementos respecto de los cuales pienso que estos ensayos muestran significativa convergencia, y que a mi modo de ver resultan particularmente importantes para una lectura del conjunto orientada por inquietudes de intervención en las dinámicas sociales.

En primer lugar quiero hacer referencia a la importancia que en los procesos sociales tiene aquello que sólo como una manera de introducir el punto enunciaré como lo simbólico social, o los imaginarios, o la producción de sentido y/o de significaciones; ideas que desde luego no son equivalentes pero que, como argumentaba anteriormente, resultan convergentes desde el punto de vista de lo que vengo argumentando.

Con respecto a esto, pienso que este conjunto de ensayos contribuye a poner de relieve que las formas en las cuales los individuos actúan en sociedad no responden de manera simple y directa, ni predeterminada, a estímulos supuestamente “objetivos” que les presentaría algo a lo cual algunos suelen llamar “realidad”, cuando no más enfáticamente “realidad objetiva”. Por el contrario, estas formas de acción social responden a sistemas complejos de mediaciones entre lo que estos individuos sienten y piensan, tanto respecto de sí mismos como de sus relaciones con los demás y de lo que observan e interpretan más allá de ellos mismos y de esas relaciones directas.

Además, tanto esas formas de acción social como esas mediaciones se corresponden también con las relaciones que estos individuos sostienen entre sí dentro de su contexto social, así como con su participación en diferentes tipos de organizaciones e instituciones sociales; de manera más general con su experiencia social. En todo caso, todas estas mediaciones y relaciones también son constitutivas de esa “realidad”.

Lo anterior nos permite llamar la atención respecto de lo arbitrario de inventarnos ideas separadas de eso que así se suele llamar realidad y representación, objetividad y subjetividad, etc. Estas separaciones, así como aquellas otras que suelen hacerse entre supuestos ámbitos diferenciados de la experiencia social (“lo económico”, “lo político”, “lo cultural”, “lo social”) resultan necesarias como recursos analíticos y expositivos. En tanto tales pueden resultar útiles, pero sólo a condición que no olvidemos el carácter analíticamente construido de tales artificios (categorías, ámbitos, etc.) y en especial sus formas institucionalizadas (las disciplinas académicas, los discursos de los medios y otras instituciones, “el mercado”, etc.). En otras palabras, sólo es posible hacer análisis parciales y construirlos sobre categorías analíticas, y en tal sentido son válidos; lo que no podemos es olvidar su carácter parcial y su validez condicionada por las características de esas categorías (siempre necesariamente marcadas por intereses y contextos). Por eso, al tratar de aplicar teorías no es posible omitir la reflexión sobre estas mediaciones; ni tampoco sobre el carácter analíticamente construido de parcelaciones tales como las ya mencionadas: “lo económico”, “lo político”, etc. Omitir esa reflexión conduce a visiones reduccionistas de eso que llaman “la realidad”, y a la naturalización de constructos tales como “la realidad económica” y “el mercado”, es decir a visiones por ejemplo “economicistas”; o también, y de maneras igualmente cuestionables, a visiones “culturalistas”. En estos tipos de visiones reduccionistas y supuestamente “objetivas” no es posible basar ningún tipo de acción social. Significativamente, la omisión de estos “detalles” es lo que permite explicar el fracaso de las aplicaciones de algunas teorías. Este, muy lamentablemente para nuestras vidas cotidianas, es un problema común en las visiones economicistas, de las cuales las teorías y políticas llamadas neoliberales son sólo un ejemplo, pues las desarrollistas son otro y las de economías “centralmente planificadas” (como se llamó a las de la experiencia soviética) son otro.

En segundo lugar, pienso que los estudios incluidos en este volumen muestran que en estos “tiempos de globalización” las relaciones y mediaciones sociales significativas, a que hacía referencia anteriormente, de ningún modo se limitan a restringidos ámbitos locales o nacionales. Porque en los procesos sociales de referencia no sólo participan actores sociales cuyas prácticas se desarrollan en el marco de sociedades nacionales o locales, sino además actores cuyas prácticas, de maneras diversas, se desarrollan a través de las fronteras de los Estados nacionales. Es por la relevancia de este a través que estos procesos resultan ser transnacionales. Sin embargo, como también ilustran estos estudios, no por ello los contextos locales y nacionales resultan irrelevantes; por el contrario en general resultan altamente significativos. No sólo las personas, las mercancías y los capitales atraviesan fronteras. También lo hacen las prácticas de numerosas organizaciones, sean estas gubernamentales o no, de carácter formalmente económico, político, académico, o del que sea; como también lo hacen las ideas, las imágenes, las representaciones, los discursos. En la actualidad, los marcos de análisis exclusivamente nacionales son más insuficientes –y en este sentido ilusorios— que nunca antes en la historia de la humanidad. Pero también en la actualidad, como nunca antes, han cobrado fuerza ilusiones de “desterritorialización”[6]. Estos estudios entre otras cosas nos muestran lo inapropiado del uso de clichés como el de “desterritorialización”. No hay modo que un proceso social sea “desterritorializado”, es decir supuestamente sin anclajes o condicionamientos con respecto a ningún lugar o espacio social. Los hay multi-territorializados y esto es muy relevante y debe ser estudiado, como de hecho lo hacen varios de los ensayos incluidos en este libro.

Finalmente, pienso que si se reconoce la importancia de los imaginarios (y su relación con experiencias sociales, subjetividades, sensibilidades, etc.) y de los contextos (tanto de la producción de teorías, como de los procesos en los cuales se interviene, así como las diferencias entre unos y otros) brevemente argumentada en estas páginas y sobre lo cual ilustra esta colección de estudios, la definición de políticas de participación en las dinámicas sociales no puede omitir el análisis deliberado y sistemático de ambos asuntos. En otras palabras, si se desea participar con alguna eficacia en los procesos sociales en curso en estos tiempos de globalización, es necesario no perder de vista eso que para simplificar podemos llamar los aspectos culturales (simbólico sociales) de esos procesos, ni tampoco podemos olvidar el carácter necesariamente artificioso de nuestros análisis, ni la validez contextualmente relativa de todas las teorías (que en el mejor de los casos son interpretaciones sistemática, lógica y consistentemente elaboradas, sujetas a contrastación), ni las condiciones contextuales específicas de nuestras acciones, ni la importancia presente y potencial de las relaciones transnacionales en juego en cada uno de esos contextos, aparentemente tan estrictamente “locales”.

Las políticas de ciudadanía y sociedad civil de los actores sociales estudiadas en esta colección constituyen ejemplos de todo esto, y dan pistas de algunas transformaciones sociales en curso y de algunas de nuestras posibilidades de intervención en ellas.

Es con esta perspectiva que estos ensayos estudian las políticas de ciudadanía y sociedad civil de actores muy diversos, tales como Estados, organismos internacionales, fundaciones, bancos multilaterales, partidos políticos, medios de comunicación, universidades y organizaciones antibélicas, religiosas, indígenas, afro-latinoamericanas, de solidaridad, de mujeres, de desocupados, de inmigrantes, de vecinos, de trabajadores, de homosexuales y, en general, de ciudadanos. Estas políticas se expresan y construyen a través de las prácticas sociales que estos y otros actores desarrollan en parlamentos, asambleas, prensa, televisión, plazas, calles, aldeas y vecindarios, en grandes y pequeñas ciudades, en diversos países latinoamericanos, España, Estados Unidos y Japón, o también en la arena global de Internet.




[1] Este texto es una versión revisada de mi Introducción al volumen anterior: “Políticas de identidades y diferencias sociales en tiempos de globalización”. En D.Mato (coord.), Políticas de identidades y diferencias sociales en tiempos de globalización (Caracas: FACES, UCV, 2003, pp. 11-16). Disponible en: www.globalcult.org.ve
[2] * Universidad Central de Venezuela. Coordinador del Programa Globalización, Cultura y Transformaciones Sociales. Correo electrónico: dmato@reacciun.ve; www.globalcult.org.ve Mato, Daniel (2004) “Políticas de ciudadanía y sociedad civil en tiempos de globalización”. En Daniel Mato (coord.), Políticas de ciudadanía y sociedad civil en tiempos de globalización.Caracas: FACES, Universidad Central de Venezuela, pp. 11-16. POLÍTICAS 12 DE CIUDADANÍA Y SOCIEDAD CIVIL EN TIEMPOS DE GLOBALIZACIÓN
[3] . He venido intentando elaborar sobre las características de esta abarcadora perspectiva políticocultural, o de cultura y política, con particular atención a las contribuciones realizadas a la misma desde América Latina, en los estudios introductorios a sucesivos volúmenes colectivos publicados desde el Programa Globalización, Cultura y Transformaciones Sociales de la Universidad Central
de Venezuela. No es posible, ni necesario, retomar acá todos los hilos de esa argumentación, la mayoría de los cuales se asientan precisamente en los diversos conjuntos de textos contenidos en esos volúmenes. La primera de estas introducciones es la que corresponde al volumen D. Mato, coord. Diversidad cultural y construcción de identidades (Caracas: Ed. Tropykos - CIPOST, FACES, UCV, 1993). Pero probablemente las más interesantes en esta elaboración en serie son las que corresponden a los volúmenes: D. Mato, coord. Teoría y política de la construcción de identidades y diferencias (Caracas: UNESCO - Ed. Nueva Sociedad, 1995); D. Mato, M. Montero y E. Amodio (coords.), América Latina en tiempos de globalización: procesos culturales y cambios sociopolíticos
(Caracas: UNESCO, Asociación Latinoamericana de Sociología y UCV, 1996); D. Mato, comp. Estudios latinoamericanos sobre cultura y transformaciones sociales en tiempos de globalización (Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2001) y D. Mato, coord. Estudios y otras prácticas intelectuales latinoamericanas en Cultura y Poder (Caracas: CLACSO - FACES, UCV, 2002). Todos estos estudios introductorios están disponibles en nuestra página en Internet: www.globalcult.org.ve

[4] 3. Este conjunto de estudios se relaciona con el de los aproximadamente treinta ensayos reunidos en Daniel Mato (coord.), Estudios y otras prácticas intelectuales latinoamericanas en Cultura y Poder (Caracas: CLACSO - FACES, UCV, 2002). Disponible en: www.globalcult.org.ve
[5] Amplío esta argumentación en mis artículos: “Procesos culturales y transformaciones sociopolíticas en América Latina en tiempos de globalización”. En D. Mato, M.Montero y E. Amodio (coords.), América Latina en tiempos de globalización: procesos culturales y cambios sociopolíticos (Caracas: UNESCO, Asociación Latinoamericana de Sociología y UCV, 1996), pp.11-47 y “Des-fetichizar la ‘globalización’: basta de reduccionismos, apologías y demonizaciones, mostrar la complejidad y las prácticas de los actores”. En Daniel Mato (coord.), Estudios latinoamericanos sobre cultura y transformaciones sociales en tiempos de globalización-2 (Caracas: UNESCO y Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2001), pp. 147-178. Disponibles en: www.globalcult.org.ve


[6] 5. Argumento más extensamente al respecto en mi artículo antes citado: “Des-fetichizar la ‘globalización’: basta de reduccionismos, apologías y demonizaciones, mostrar la complejidad y las prácticas de los actores”.

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